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11 abril 2009

El ‘Bohemia’ de abril del 2002 que no circuló

Mario Silva mostró, en 2007, en su programa La Hojilla un ejemplar de la revista Bohemia de esos días, que no llegó a salir a la calle pese a estar impresa, como muestra de la “intolerancia fascista” contra el chavismo.

Este es el ejemplar escaneado de dicha edición de la revista Bohemia. Para la historia.


(Esta nota fue publicada originalmente por Noticias24 en el año 2007)



11 abril 2008

11 de abril

El 11 de abril del 2002
la reseña

Los comisarios sin amnistía

El 31 de diciembre de 2007 el Presidente firmó el decreto Ley de Amnistía a favor de todas las personas enfrentadas al orden establecido (a causa de los hechos relacionados con el 11 de abril de 2002) y que para la fecha se encontraran a derecho y se hubiesen sometido a los procesos penales respectivos. De esta medida se beneficiaron los ocho agentes de la Policía Metropolitana que tenían más de cuatro años detenidos; no obstante el perdón no se concedió a los comisarios Iván Simonovis, Henry Vivas y Lázaro Forero ¿El motivo? Un fallo judicial estableció que ellos no pueden gozar de ningún beneficio, pues están siendo procesados por la presunta comisión de delitos de lesa humanidad (violación del derecho a la vida) A la lista de no beneficiados se suma

El abogado Allan Brewer Carías, por encontrarse, a juicio de las autoridades, prófugo de la justicia, la internacionalista Vilma Petrash; y el ex canciller del gobierno de Carmona, José Rodríguez Iturbe, por no haberse puesto a derecho. Aunque la medida benefició a varios de los militares que se apostaron en la plaza Francia y se declararon en "desobediencia legítima", los generales Néstor González González, Enrique Medina Gómez, Efraín Vásquez y los almirantes Héctor Ramírez y Dani el Comisso no se beneficiarán por estar evadidos. EM/JFA

hora a hora

9:00 am. Comienza la concentración en Parque del Este para pedir la renuncia del Presidente. Inicialmente se marcharía hasta Chuao, al llegar a este punto se decidió ir a Miraflores.

11:00 am. Freddy Bernal convoca a sus simpatizantes a Puente Llaguno. Iris Valera y Juan Barreto piden defender a Miraflores.

12:00 am. La marcha al centro de Caracas, y se dispersa. Un grupo camina por la avenida Urdaneta y otro por la avenida Baralt.

1:00 pm. LaGuardia Nacional y la Policía Militar impiden paso de los manifestantes hasta Miraflores.

2:00 pm. El Inspector general de la FAN, Lucas Rincón desmiente que el Presidente haya renunciado o esté detenido.

3:45 pm. El Presidente encadena a los medios y las televisoras privadas deciden partir las pantallas en dos para poder transmitir los enfrentamientos en el centro de Caracas. Conatel saca del aire a los canales.

5:15 pm. Concluye la cadena y se restituye la señal de los canales. VV transmite las imágenes de disparos desde puente Llaguno hasta la avenida Baralt.

5:30 pm. Integrantes del Alto Mando desconocen al Presidente.

10:00 pm. VTV sale del aire.

3:25 am. Lucas Rincón asegura que el Presidente renunció.

La cifra

19 fallecidos y más de 100 heridos es el saldo oficial de los sucesos del 11, 12 y 13 de abril

La frase

"Deplora el Alto Mando Militar los lamentables hechos sucedidos en la capital el día de ayer; ante tales hechos se le solicitó al señor presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó"

LA entrevista malvina pesate

"Quiero saber quién me disparó"

La imagen de un desconocido disparándole directamente al rostro de Malvina Pesate es una de las imágenes más reiteradas del 11 de abril; no obstante, a pesar de la notoriedad del hecho, nunca se ha investigado.

-¿Su caso continúa sin ser procesado por la Fiscalía?

-No es que no sea proce- sado, es que mi caso no existe.

-¿A qué atribuye que no existe interés por aclarar la identidad de su atacante?

-El mío es el caso más emblemático porque soy la única persona que sobrevivió y puedo contar exactamente qué fue lo que ocurrió (...) Es un caso de notitia críminis, desafortunadamente el Gobierno no tiene la intención de aclarar qué fue lo que ocurrió.

-¿Por qué?

Ellos reiteradamente pasan por el canal 8 la escena cuando soy atacada, es decir que reconocen que fui atacada, pero no quieren que cuenten mi historia.

-¿Perdió la esperanza de conocer la identidad de su agresor?

-No. Mi caso se investigará cuando cambie este gobierno (...) Yo no estaba haciendo nada incorrecto y quiero saber quién me disparó y por qué". EM


El Universal
No es sólo Chávez

Hoy se conmemora un aniversario más de la gesta magnífica de una sociedad corajuda que se lanzó a la calle a obligar la salida de quien se creyó y se cree dueño de Venezuela, su pueblo y sus riquezas.

No escribiré sobre esos sucesos, sobre las torpezas de los vivos de siempre, menos sobre la grotesca respuesta de un régimen totalitario y luego la manipulación que pretende hacer de ese día. Escribiré sobre este país nuestro al que quiero infinitamente y por tanto lo sueño poblado de seres inteligentes, dignos, educados y prósperos. Seres que no merecen ni las tropelías y los planes de Chávez para el "Hombre/Siervo Nuevo", como tampoco la constante degradación que hacen de ellos los que se llaman demócratas, empresarios y hasta recursos artísticos e intelectuales.

Contemplo horrorizada la constante presencia de "modeladores" que desde las pantallas de TV y transmisiones radiales buscan terminar con la poca educación de nuestra gente: chabacanas telenovelas venezolanas en las cuales los elementos favoritos de sus guionistas son la gritería, la ordinariez y la marginalidad espiritual de sus personajes. Espacios que se quieren llamar humorísticos y representan el más puro mensaje degradador de cualquier buen uso del idioma y la urbanidad; programas de opinión en los cuales las "Estrellas" se deleitan siendo absolutamente soeces; mensajes publicitarios en los que actrices y actores se dan banquete mostrándonos cuán chabacanos pueden ser.

De verdad no entiendo a los que se ufanan de su altruismo, los que dicen luchar por unos medios de comunicación dignos y son los que autorizan y transmiten tanta porquería. Me resulta canalla que un conocido empresario de medios se luzca en Miami anunciando que le preocupa "... la pobreza, la desigualdad y la falta de educación" ofreciendo "reducirla al mínimo en Latinoamérica", y es su canal como otros muchos, una verdadera basura mediática, comparable a la cuña esa donde tres actrices compiten por ver quién es más grotesca vendiendo pantaletas.


17 abril 2007

La confesión de Chávez

Los hechos de la historia, para que no se fuguen ni pierdan su significación han de ser fijados a tiempo. Sólo así pueden servirle a la historia y a su juicio y para que esta haga justicia ante la misma historia, cuando no exista justicia en lo inmediato.

Las declaraciones de Hugo Chávez Frías durante los actos conmemorativos recientes del 11 de abril, le incriminan gravemente. Son su confesión de la responsabilidad por la tragedia ocurrida en tal día, conocida como la Masacre de Miraflores: antesala de lo que él y su gente reducen -con zorruna perversidad- al sainete, que fue solo eso, del "golpe de Estado".

Al asumir como suyos los "mártires" que se inmolaran en la ocasión, pensando en los suyos y burlando a los asesinados, en su mayoría opositores a su régimen, y al justificar los sucesos como parte de una fatalidad necesaria, muestra las huellas de su perversidad como gobernante.

Considera Chávez, en efecto, que el 11 de abril hace yunta con el 4 de febrero, la otra fecha luctuosa que por obra de su insurrección, de su traición como soldado, segara vidas inocentes a las puertas del palacio de Miraflores y en las cercanías de la Residencia Presidencial La Casona.

Pero no le basta el maridaje en cuestión. Lo extiende hasta enlazarlo con otra fecha, el 27 de febrero, día en que cayeron centenares de venezolanos luego de la chispa de violencia que partiera desde las afueras de la capital, encendida -¡Chávez bien que lo sabe!- por quienes más tarde se descubrieran alineados con la malhadada revolución que hoy escarnece a la memoria del Padre de la Patria.

Lo esencial, en todo caso, es la sublimación que hace de estas fechas trágicas, y la singladura con la que las sitúa dentro su objetivo final: la consolidación épica de una dictadura marxista.

La señalada reflexión de Chávez, sin embargo, no bastaría para sostener su responsabilidad por los hechos del 11 de abril.

No es suficiente que se frote las manos de alegría como lo hace, y por el ambiente escatológico con el que rodea a su estrategia de revolucionario; sino no fuese porque desde Miraflores, en tono desafiante y en ese día trágico para el país acicateó los ánimos ya caldeados, sin moderar las pasiones para impedir la masacre, la confrontación entre sus militantes -convocados por sus colaboradores a la calle y apoyados por la Guardia Nacional- y el desfile de varios centenares de miles de manifestantes quienes en protesta pacífica se quejaban por la expulsión que hiciera el régimen - Chávez, pito en manos - de 20.000 venezolanos, de 20.000 familias de venezolanos servidores de la industria petrolera nacional. Y no solo por eso.

Protestaban por la abierta parcialidad del Presidente hacia una parte del país con desprecio de la otra, como si pudiese fracturarse la hibridez de nuestra homogénea sociedad; por ejercer su mandato como el jefe de una montonera de ajustadores de cuentas, de cobradores de viejas deudas políticas que arrancarían desde los años 60; en fin, por su ejercicio de autócrata, de legislador en la penumbra con desprecio por la legislatura democrática, y por asumir al país como un botín de guerra al servicio de sus despropósitos.

La responsabilidad del gobernante, cuando median violaciones masivas de derechos humanos, se compromete por acción y también por omisión.

El país conoce, pues, de testimonios que abonan sobre la citada responsabilidad presidencial en la Masacre de Miraflores. Uno de ellos es el de una víctima alevosamente perseguida, entre otras razones por saber lo que sabe acerca del inquilino de Palacio.

El general Francisco Usón, condenado por la justicia revolucionaria, le previno el 10 de abril sobre la importancia de que fuese tolerante en el manejo del conflicto en puertas.

Chávez dominaba la escena.

Tenía entre sus manos dos opciones en favor de la vida: suspender las garantías e impedir la marcha, si acaso era cierto el propósito insurreccional, o facilitar su desarrollo como expresión democrática de la cultura de la protesta, impidiendo las retaliaciones y abriéndose al diálogo. Mas optó por la muerte. Hizo lo que hizo con saña cainita: dejó que la confrontación tomase su calor hasta el desenlace querido: la masacre de los adversarios y seguir abonando con sangre un proyecto que nació sobre sangre inocente: la Revolución Bolivariana.

El general Raúl Salazar, su otro ex ministro, igualmente le invitó a reflexionar en vísperas del 11 de abril. La respuesta gubernamental no se dilató: reprimirían al costo que fuese. Nada más.

correoaustral@gmail.com

11 abril 2007

A 5 años del 11A


Hoy es 11 de abril, pero del año 2007. Quisiera que reflexionemos, y tratemos de definir qué hemos logrado desde hace 5 años para acá.

Para unos ha valido la pena, para otro no lo ha valido. Para unos fue un sacrificio gustoso y se sienten orgullosos de haber participado, para otros fue un sacrificio absurdo y aún se lamentan de ello.

Cualquiera que sea tu sentimiento, hoy no es un día de celebración ni de alegría (como pudo haber sido). Hoy es día de conmemoración, y de sentir que no fue una experiencia inútil. Como siempre dicen en el refranero popular: "Errar es de humanos, y rectificar es de sabios".

Seamos sabios, y aprendamos de nuestros errores.

Pero más que nada, no perdamos la fe en Venezuela y en nosotros mismos. No nos dejemos vencer por la desesperanza, decepción y derrota.

Hoy más que nunca debemos ser fuertes y trabajar en pro de una Venezuela libre y pujante.

El juicio más largo

On-ce-de-a-bril. Oncedeabril. Once de abril. No existe forma fácil de decirlo.

Cinco años después de los sucesos de la avenida Baralt y Puente Llaguno, que causaron 18 muertos y 69 heridos, sólo hay once presos sin sentencia y con el juicio más largo del proceso: 114 audiencias, 126 testigos, 44 expertos y 256 experticias. En el medio, recursos de amparo, denuncias por irregularidades procesales, acuerdos incumplidos, denuncias ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y erradicación de Caracas a Maracay. Paralelamente, un proceso judicial contra los imputados del oficialismo, aquellos que dispararon desde Puente Llaguno cuyo juicio duró pocos meses y quienes finalmente fueron absueltos por el Tribunal Supremo de Justicia.

El subcomisario Marco Hurtado, el inspector jefe Héctor Robain, el sargento primero Julio Rodríguez, el sargento segundo Rafael Neazoa, el cabo primero Arube Pérez, el cabo segundo Ramón Zapata, el distinguido Luis Molina y el agente Erasmo Bolívar son los policías metropolitanos presos desde hace cuatro años. Los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas cuentan dos años y medio privados de libertad. Hasta los momentos, ningún elemento los acusa contundentemente ni demuestra su culpabilidad. Sus abogados incluso insisten en señalar que las pruebas de balística más bien los exculpan: la trayectoria de las balas indica que llegaron por otro lado.

Los once siguen juicio juntos. Las audiencias son martes, miércoles y jueves en Maracay, para lo cual son trasladados desde Caracas en cada ocasión. La parte acusadora es el Ministerio Público, representado por la fiscal Haifa El Assaim. La jueza es Marjorie Calderón. Un juicio largo que no sólo agota a los implicados, sino a sus familiares.

Sólo los domingos

Katherin tiene cinco años y un papá al que puede ver, seis de los siete días de la semana, sólo en un portarretrato. Él, Luis Molina, está preso desde hace cuatro años: casi toda la vida de su hija. Ella lo considera un héroe y entre sus juegos favoritos está repasar las fotos donde aparece Molina e identificar a los que están con él: "éste es papi, éste es Julio, éste es Zapata, éste es...". Esa es la foto de una de las audiencias.

Las ausencias forzadas se intentan suavizar con fotos. Es la constante. Y es lo que invade la vista al entrar al hogar de los detenidos por el 11 de abril. Otros elementos también son comunes: las preocupaciones de las esposas sobre las condiciones en que se encuentran en prisión, la convicción de que están detenidos injustamente y los domingos, que son de visita carcelaria.

"En la Disip no ven el sol", dice María del Pilar (Bony) Pertínez de Simonovis. "En Catia es pura luz artificial", describe Laura Pérez de Molina. "Su salud se está deteriorando", alarma María del Pilar. "Ha perdido un montón de kilos", asegura Laura. "Nosotros somos sus pies, sus manos, sus ojos... dependen de nosotros para comer, para su ropa", cuenta María del Pilar. "Luis depende totalmente de mí", afirma Laura. "Estoy segura que en seis meses estará en libertad porque nada lo incrimina; Iván no entregó armas ni giró instrucciones. Su cargo en la PM era administrativo", confía María del Pilar. "Yo pongo la mano al fuego por mi esposo, él no mató a nadie", expresa Laura. Preocupaciones similares, vacíos idénticos, dos testimonios sobre cómo es la vida afuera de las rejas, cuando una parte del hogar está en prisión.

Juntos en las malas

Para María del Pilar Simonovis es una suerte ser abogada. El título, dice, le ha permitido a ella y a Yajaira de Forero, esposa del comisario Lázaro Forero, formar parte de la defensa y, así, acompañarlos y asistirlos durante las difíciles audiencias.

Ocurren tres veces por semana en los tribunales de Aragua. Los trasladan desde Caracas y, aunque suelen durar todo el día, no les proveen de alimentos hasta que regresan al penal. Varias veces han violado las normas de derechos humanos, dejándolos esposados más tiempo de lo debido y, cuando no retornan a la capital, introduciéndolos en jaulas improvisadas en la Comandancia Regional. "Esas condiciones de reclusión eran infrahumanas. La defensa protestó. Y advertimos que, si vuelve a ocurrir, vamos a denunciar el hecho ante la Corte Interamericana", advierte María del Pilar Pertínez.

El de Iván Simonovis es un árbol genealógico de abolengo policial. Su abuelo, Honorio Aranguren, fue fundador de la PTJ. Su padre, César Simonovis, funcionario de larga data del mismo cuerpo. Iván llegó a cumplir 23 años como policía en la PTJ y en el grupo BAE. Lo último que hizo fue ejercer, hasta 2002, como comisario de Seguridad Ciudadana -en comisión de servicio- de la recién creada Alcaldía Mayor

"Iván no conocía a Alfredo Peña cuando lo llamaron para el cargo. Lo convocaron porque Iván se había formado en seguridad para grandes ciudades", asegura. Simonovis renunció a la policía después de los sucesos del 11 de abril y el pago de sus prestaciones demoró cuatro años. Aún está pendiente la jubilación que le corresponde por años de servicio.

Simonovis fue detenido en la sala de espera del aeropuerto marabino de La Chinita, en un turbio proceso con limbo incluido. "Estuvo diez horas desaparecido. Supuestamente, y eso lo supimos después, la avioneta en la que lo trasladaban sufrió un desperfecto y se detuvo todo ese tiempo en Barquisimeto. Después apareció un expediente de 30 páginas y un oficio de detención que, decían, habían mandado tres días antes al aeropuerto pero que no aparecía registrado en ninguno de los diarios que se llevan", dice María del Pilar.

Por amenazas recibidas, persecuciones y atentados, María del Pilar de Simonovis ha merecido medida de protección, que cumple un funcionario de la Policía de Chacao. Lo más traumático fue el atentado nocturno con una bomba molotov que causó un incendio y mucho miedo. Los Simonovis tienen dos hijos, un varón de 14 y una niña de diez. A María del Pilar le preocupa particularmente el mayor: "Él se ha hecho adolescente sin su padre y de la noche a la mañana se convirtió en mi asistente, en mi acompañante, en mi compañero". Los dos la acompañan cada domingo a la visita. "Hoy son más humanas, podemos pasar varias horas juntos en una sala común con los demás presos y sus familias, los niños juegan entre ellos, la comida se comparte. Pero al principio fue muy difícil. Debíamos subir, a pie, una cuesta empinadísima cargados de cosas. Los niños a veces vomitaban por el esfuerzo. Luego, esperábamos tres y cuatro horas bajo el sol y apenas podíamos verlo 20 minutos".

Su apoyo incondicional ha sido su familia, en especial su madre y sus hermanos. Y lo que se topa en la calle: "A veces voy con mis hijos y gente que no conocemos nos detienen, les dicen que su papá es un héroe, nos regalan estampitas religiosas. También nos ha ocurrido lo contrario y nos han agredido verbalmente, pero ha sido la minoría de las veces. Para mí, lo primordial ahora es enseñarles tolerancia a mis hijos y por eso Iván y yo hemos aceptado ser padrinos de un niño que es hijo de un preso oficialista que está en la Disip".

En las audiencias, el grupo de familiares que puede asistir se apoya mutuamente: María del Pilar, Yajaira de Forero y Alicia y Nubia, hermanas de Henry Vivas.

Y dos más que, aunque carecen de vínculo sanguíneo, han estado presentes durante el centenar de audiencias y siempre llevando desayuno y almuerzo para los once presos: las señoras Altamira y Conchita, vecinas de Maracay.

La luz de los ojos

Laura no deja que pase ni un domingo sin llevar a Katherin a visitar a su papá, detenido en Catia. "No puedo faltar ni una semana. Ella es la luz de sus ojos". Juntos, Laura y Luis discuten cómo criarla, qué respuestas darle a las tantas preguntas que surgen a los cinco años.

"Para nosotras, las esposas de los agentes detenidos, ha sido muy duro, especialmente en los últimos seis meses, cuando nos suspendieron el sueldo. Gracias a Dios yo tengo trabajo y lo cuido muchísimo, por eso no puedo ir a las audiencias. Pero estoy sola y eso ha sido muy difícil. Me he tenido que convertir en doctora, psicóloga, maestra, abogada para ayudar a mi esposo y a mi hija".

Algunas cosas son más difíciles. Y la más ardua tiene que ver con la pequeña, que sufre de encefalocele que, en su caso, es una pequeña deformación ósea cerebral y superficial. Se arregla con cirugía. Pero ella le ha dado largas a la operación: "Siento que no puedo hacerlo sola. Me hace falta Luis para eso".

Su gran apoyo ha sido su padre, Gonzalo Pérez, quien vive con ella en un edificio ubicado en Guatire que fue construido para agentes de la Metropolitana. Todos los domingos se carga al hombro bolsas de ropa y maletas y se va a hacer cola en Catia para la visita a su yerno. Así le ahorra trabajo a su hija y a la pequeña nieta. También lo hizo en los momentos difíciles, cuando la espera comenzaba a las cinco de la madrugada y culminaba a media tarde. Él recibió sol, sereno y lluvia guardándoles el puesto a Laura y Katherin.

Las dos, Laura y María del Pilar comparten esperanzas. Y las dos, cuando miran al futuro, se contemplan acompañadas y haciendo vida en Venezuela. María del Pilar piensa que en seis meses acabará esta pesadilla porque, a su decir, no hay manera de imputar a su esposo. Tampoco huirá porque "será absuelto". Y no se imagina viviendo en otro país.

Laura, por su parte, es categórica en algo: "Luis no volverá a ser policía. Es como dice mi esposo, ya no vale la pena ser funcionario porque la autoridad se perdió. Cualquier cosa se hace. Nosotros estamos juntos y tenemos una hija por la que luchar".

Son historias fuera de las rejas que tienen que ver con lo que está detrás de ellas. Son vínculos transparentes de lealtad.


Mal incurable

A cinco años de distancia del 11 de abril de 2002 no es difícil ver presagios de tiempos aciagos para la República. En la política y en la economía, en la vida personal y en la familiar, con relación a nosotros mismos y al mundo entero. El descontento se multiplica aceleradamente, pero quien tiene la obligación de atender sus razones no lo acepta, no lo quiere ver aunque está ante sus ojos y lo sienta de la cabeza a los pies. No tiene remedio.

Mal incurable

Hugo Chávez está enfermo de tiranía. El mal es incurable. Su salida del poder resulta indispensable para que no muera la República. No tiene propósito de enmienda por lo que no habrá rectificación alguna. Mantener el rumbo liquidará a Venezuela. Lo reconocen en privado, por supuesto, algunos de sus más cercanos colaboradores y los adulantes que han hecho del oportunismo una forma de vida. El tipo tiene claros su objetivo, pero con la mente turbada por esta mezcla de ineficacia, corrupción y exceso de poder. Cada día añade nuevas ofensas al desprecio que siente por quienes no son sus babosos sirvientes y desafíos mayores a la agotada paciencia de una nación sedienta de libertad. Solo la salida de Chávez del poder podrá saciar esa sed y abrir el camino para el renacimiento democrático.

Desde el 11A-02 el régimen ha apelado a todas las perversiones posibles, desde la violencia física e institucional hasta los progresivos fraudes para ahogar la voluntad de cambio y mantenerse de manera ilegal e ilegítima al frente de una nación que no comparte sus objetivos de dominación interna y entrega exterior. Llegamos al punto de no retorno para él y para nosotros. Se trata de libertad o tiranía. Democracia o dictadura. Chávez o Venezuela.