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03 junio 2009

El silencio de los corderos

Comienzo por aclarar que este artículo, salvo el título, no tiene nada que ver con aquella excelente película del mismo nombre protagonizada por Jodie Foster y Anthony Hopkins. Se me ocurrió tomar prestado el nombre de la película luego de leer el importante artículo editorial publicado el domingo 24 de mayo en el Washington Post con el título: "Is silence consent?" (¿Es el silencio aquiescencia?).
El editorial del Washington Post comienza con la siguiente frase lapidaria: "Mientras los Estados Unidos y los vecinos de Venezuela se mantienen silenciosos, Hugo Chávez continúa su campaña para destruir lo que queda de la oposición domestica". El editorial agrega que mientras Chávez ejecuta la "tercera fase" de su revolución, la administración de Obama persiste en su política de "envolvimiento tranquilo" (quite engagement) que ofreció antes de asumir el poder. El editorial concluye diciendo: "No objetamos el diálogo con el señor Chávez. ¿Pero acaso no es el momento de comenzar a hablar de proteger a las estaciones de televisión independientes, a los líderes políticos de la oposición, a los sindicalistas y a los grupos de derechos humanos –antes de que sea demasiado tarde?".

Esto, que con toda razón el WP le enrostra al gobierno norteamericano, se puede aplicar a muchos gobiernos no solamente de nuestra región sino también de otros continentes.

Es realmente vergonzoso constatar que gobiernos que se dicen democráticos y amigos de Venezuela se tapan los ojos o voltean hacia otro lado para ignorar lo que está ocurriendo en nuestro país bajo la dictadura del teniente coronel presidente. Estoy consciente y lo he dicho muchas veces, que nuestro problema con este señor lo tenemos que resolver nosotros mismos. No pretendemos recibir apoyo o auxilio externo en nuestra tarea de impedir la implantación de un régimen comunista marxista leninista en Venezuela. Además, estamos convencidos y comprometidos a lograrlo dentro del marco y los límites que nos ofrece la Constitución Nacional. Pero una toma de posición clara y categórica de los gobiernos democráticos hacia el régimen del "socialismo del siglo XXI" ayudaría mucho a la disidencia. Esos gobiernos deberían recordar el importante papel que jugó la famosa "Doctrina Betancourt" en el rescate de la democracia cuando prácticamente el continente se encontraba sometido a ominosas dictaduras.

No se trata de revivir aquella Doctrina sino que ha llegado el momento de que los gobiernos que se proclaman protectores de los derechos humanos y defensores de la democracia antepongan sus compromisos permanentes con la libertad a los intereses y beneficios pragmáticos coyunturales. Sabemos que eso no es nada fácil para países como Brasil y Colombia que se benefician de una balanza comercial jugosamente superavitaria, o como Argentina que ha recibido auxilio financiero en momentos en que su economía se encontraba en dificultades, o como los países de Centroamérica y el Caribe que ven atenuado el peso de su factura petrolera con el tratamiento excepcionalmente favorable que reciben. No incluyo aquí al grupo de países "tírame algo" del ALBA porque son casos perdidos por ahora, mientras aguante la chequera bolivariana.

Pero bastaría un gesto de dignidad de parte de los gobernantes de esos países como los de los eminentes intelectuales que participaron en el Foro de CEDICE o de prestigiosos periódicos como el Washington Post y otros, para demostrarle al mandante de Miraflores que la oposición venezolana no es huérfana. Aún cuando trata de disimularlo, el teniente coronel presidente es muy sensible a la imagen que tiene de él la opinión pública internacional. Por eso invierte millones de dólares en campañas de propaganda en el exterior y paga lobistas y articulistas extranjeros para que divulguen la mentirosa versión oficial de la realidad venezolana.

Lo dicho no se limita a los gobiernos de nuestra región. La actitud de algunos gobernantes europeos genera también justificada indignación en la sociedad democrática venezolana. En otras latitudes observan nuestra situación desde una óptica romántica como la que prevaleció, y sigue prevaleciendo, con respecto de Cuba. Es muy fácil asumir el papel de admirador de una revolución comunista cuando se vive en países lejanos y no se sufre en carne propia el impacto de los abusos de poder, de las persecuciones, de las injusticias, de los atropellos o de los efectos de las políticas y medidas de toda índole que atentan contra la tranquilidad, la integridad y hasta con la vida del venezolano y de sus familias.
Casualmente, este domingo pasado el Washington Post publicó otro editorial con el tíulo:
"Freedom on the Defensive" (La libertad a la defensiva) en el cual se lee: "A pesar de su compromiso con la democracia, la Organización de Estados Americanos ignora a Venezuela y le hace la corte a Cuba" en lugar de ocuparse "del rápido deterioro de la situación venezolana donde el hombre fuerte ha ordenado investigaciones contra la mayoría de sus opositores -encarcelado algunos y forzado otro al exilio y amenaza con cerrar la última estación televisora de oposición".

Soy firme partidario de la diplomacia preventiva -el empleo oportuno de los recursos de la diplomacia para evitar que una situación susceptible de convertirse en problema se deteriore y evolucione hacia niveles que seguramente tornarán más difícil su solución y parodiando al Washington Post, cierro este artículo preguntando: ¿Acaso no es el momento de romper ese silencio cómplice y comenzar a hablar de proteger la democracia venezolana antes que sea demasiado tarde?

Adolfo R. Taylhardat

01 enero 2009

Reforma vs. Enmienda

Estoy de acuerdo en que a esta altura resulta inconveniente enfrascarse en una discusión acerca de la legalidad o inconstitucionalidad de la propuesta de enmienda de la Carta Magna que propugna el teniente coronel presidente. Un debate de esa naturaleza es totalmente estéril en un país como el nuestro donde no existe Estado de Derecho y los ciudadanos nos encontramos indefensos en las instancias judiciales competentes en esta materia porque se han convertido en instrumentos incondicionales de los designios del jefe del Estado.

Pero precisamente por esto último no podemos dejar de analizar la situación para contribuir a que se tenga conciencia de la manera grotesca cómo, recurriendo a interpretaciones torcidas, se pretende burlar la Constitución Nacional.

El 2 de diciembre de 2007 los venezolanos rechazamos de manera contundente la propuesta de "reforma constitucional" con la cual se buscaba transformar a Venezuela en un "Estado socialista". Aquella "reforma" constaba de 80 artículos, diez disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final. En total votamos contra las 82 normas que la componían. Entre esas normas figuraba una, la cuadragésimo séptima, que perseguía enmendar el texto actual del artículo 230 de la CN, que reza textualmente así: "El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido, de inmediato y por una sola vez, para un período adicional" por el siguiente: "El período presidencial es de siete años. El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida".

De acuerdo con el Artículo 340 de la CN, una enmienda es aquella que "tiene por objeto la adición o modificación de uno o varios artículos de la Constitución sin alterar su estructura fundamental". Como puede apreciarse, la propuesta rechazada entra perfectamente dentro de lo que la CN define como enmienda: su objeto era modificar un artículo sin alterar la estructura fundamental de la Carta Magna.

Ahora nos enfrentamos a un nuevo intento del teniente coronel presidente para obligarnos a que digamos si aceptamos, o no, que el Artículo 230 de la CN sea modificado y sustituido por el siguiente texto: "El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida".

¿En qué se diferencia la nueva propuesta de la que ya rechazamos el 2 de diciembre pasado? Simplemente en que no contempla aumentar la duración del período constitucional de 6 a 7 años. Pero en todo lo demás es exactamente igual a la anterior y sólo persigue implantar un régimen de permanencia indefinida del teniente coronel presidente en el poder.

En tres disposiciones distintas, referidas todas a los casos de referendos, la CN establece que una propuesta rechazada en una consulta popular no puede ser presentada nuevamente durante un mismo período constitucional. Veamos: El último párrafo del artículo 72 de la Constitución dice lo siguiente con relación al referendo revocatorio de funcionarios de elección popular: "Durante el período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria no podrá hacerse más de una solicitud de revocación de su mandato". Con relación al referendo abrogatorio de leyes el artículo 74 establece lo siguiente: "No podrá hacerse más de un referendo abrogatorio en un período constitucional de la misma materia". Con respecto al referendo referido a la reforma constitucional el artículo 345 establece que "La iniciativa de reforma constitucional no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional".

Es verdad que el capítulo relativo a las Enmiendas de la Constitución no contiene una norma similar a las anteriores. Sin embargo, la interpretación lógica indica que en ausencia de una disposición expresa se debe aplicar, por analogía, el mismo criterio que se establece para los otros casos de referendo. Por lo tanto, habiendo sido ya sometida a consulta popular y habiendo sido rechazada en el referendo del 2007 la propuesta que perseguía instaurar la reelección indefinida -o continuada como eufemísticamente la denominan figuras del oficialismo- no se puede pedir al electorado que se pronuncie nuevamente, sobre la misma materia, con un texto prácticamente idéntico, durante el corriente período constitucional. Hacerlo constituye una violación flagrante del espíritu de la Constitución reflejado claramente en los otros casos de referendo.

Pero la violación de la CN va más allá, por cuanto Artículo 6º del Título I "Principios Fundamentales" establece que el gobierno de Venezuela "es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables". Alternativo no significa otra cosa que la Presidencia de la República o cualquier otro cargo de elección popular deben estar abiertos para ser ocupado por cualquier otro ciudadano que reúna las condiciones establecidas para ello, comenzando por la presidencia. Todo ello dentro de un régimen de pluralismo en el cual participen todos los actores políticos presentes en el escenario nacional.

Pero igualmente grave, o más aún, es el hecho de que se pretenda desconocer la voluntad popular legítima y libremente expresada en el referendo constitucional el 2 de diciembre de 2007.

A mayor abundamiento sobre la naturaleza abusiva, arbitraria y despótica como se pretende llevar adelante esta propuesta, basta citar las siguientes afirmaciones del teniente coronel presidente según las cuales "jamás se ha pedido una enmienda para reelegir al Presidente"; no es verdad "que existan similitudes con la reforma constitucional cuyo referendo dio negativo para su iniciativa hace un año"; "para el caso de las enmiendas en la Constitución Nacional no hay limitaciones sobre el número de oportunidades en las que se puede hacer un requerimiento de enmienda". "Se puede plantear una vez, dos veces, hasta 100 veces si queremos". (El Universal, 06/12/08, Pág. 1-4).

Lamentablemente, y vergonzosamente, en su empeño continuista el teniente coronel cuenta con el apoyo irrestricto de los demás poderes públicos, comenzando con la Asamblea Nacional cuya presidenta ya ha declarado públicamente que si bien el número de diputados que se requiere para aprobar la propuesta de enmienda es de 50 (30%), con toda seguridad los 140 parlamentarios que integran ese órgano la impulsarán. Por supuesto, que ese Parlamento mayoritariamente unicolor no vacilará en complacer una vez más a su jefe supremo.

De la misma manera, en el pasado reciente el Tribunal Supremo de Justicia ha emitido sentencias que apuntan hacia una interpretación de la CN favorable a las ambiciones del presidente y no se puede excluir que respalde la amañada interpretación de la Carta Magna con la cual se pretende llevar adelante la propuesta de enmienda.

Si bien la presidenta del CNE ha sido cauta en sus declaraciones, otros integrantes de la directiva de ese cuerpo han manifestado estar de acuerdo con la propuesta del teniente coronel presidente. Lo mismo ha hecho la Defensora del Pueblo. Seguramente los otros integrantes del Poder Moral, no tardarán en sumar sus voces al coro de quienes pisotean la Constitución y desdeñan la voluntad ya expresada libremente por el electorado.

Resulta evidente que al teniente coronel presidente lo único que lo mueve es la ambición de poder y el empeño en continuar ejerciéndolo indefinidamente como lo demuestran los siguientes hechos:

Primero, en la Constitución de 1999 logró ampliar de 5 a 6 años la duración del mandato presidencial. Después, en las propuestas de reforma rechazadas contemplaba ampliar dicho mandato de 6 a 7 años con la posibilidad de la reelección indefinida. La nueva redacción para el texto constitucional conserva el régimen actual de 6 años porque resultará superflua pero lo que persigue es asegurar su permanencia en el poder. Lo ha dicho muchas veces y lo repitió recientemente. Según él, por el bien del país debe continuar gobernando hasta el año 2019 y, si el pueblo se lo requiriera, hasta el 2030 o más allá si sus condiciones personales se lo permiten.

Más allá de los aspectos netamente jurídicos que envuelven la iniciativa de la enmienda constitucional, es importante que el electorado esté consciente de que estamos presentes ante una auténtica conspiración, una confabulación de todos los poderes públicos para tratar de imponernos un sistema de presidencia vitalicia y que su autor es nada menos que quien ha pretendido presentarse como ferviente admirador de Simón Bolívar, fiel intérprete de su pensamiento y continuador de su obra. El teniente coronel presidente no tiene ningún prurito en desdeñar la sabia advertencia del Libertador Simón Bolívar cuando dijo: "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía".

Su argumento no puede ser más simplista: eso lo dijo el Libertador hace muchos años y hoy día la realidad nacional es diferente.


Adolfo R. Taylhardat
El Universal
www.adolfotaylhardat.net

15 octubre 2008

Escupiendo pa'rriba

La campaña electoral que de manera inmoralmente abusiva y ventajista lleva a cabo el teniente coronel presidente ha alcanzado estos últimos días, y particularmente el pasado domingo, un nivel que no solamente resulta indigno y deshonroso proviniendo de un jefe de Estado, sino que inspira vergüenza y rechazo en cualquier ciudadano común por muy humilde que sea.

Los ataques personales y las acusaciones infundadas que el teniente coronel presidente le ha dirigido a algunas figuras de la oposición no solamente ponen en evidencia la desesperación que le embarga el hecho de que sus propios candidatos no despiertan entusiasmo y no cuentan con la más mínima posibilidad de triunfo, sino, por encima de todo, exponen claramente la calidad del personaje que para desgracia de la mayoría de los venezolanos dirige los destinos del país.

Primero fue el gobernador Morel Rodríguez quien resultó víctima de las agresiones personales del primer mandatario. Lo llamó mafioso y narcotraficante. Morel reaccionó inmediatamente exigiéndole que substancie sus acusaciones y denuncias y que ordene una investigación exhaustiva para demostrar lo que afirma. Son, dijo Morel, insultos inaceptables, groseros, bajos e irresponsables.

"No se siga equivocando conmigo, señor Presidente, que yo jamás me equivoqué con usted. Doloroso fue escucharlo, porque nunca imaginé que fuese usted quien degradara el debate al nivel de la más brutal ofensa a la dignidad humana".

Este domingo la víctima fue el gobernador Manuel Rosales. Lo llamó imbécil, desgraciado, y lo acusó de estar vinculado al paramilitarismo y al fascismo y de propiciar el narcotráfico. Dijo que no se explica cómo "un hombre de esa calaña" haya podido ser electo alcalde, gobernador y luego reelecto gobernador en ese estado.

La descalificación, el insulto, el vejamen, son los únicos instrumentos con que cuenta quien se siente derrotado. Esta ha sido el arma que esgrimen el teniente coronel presidente y sus acólitos cuando se encuentran entre la espada y la pared.

Pero a todas estas, cabe preguntar: ¿y dónde está el Consejo Nacional Electoral? ¿Para que sirven las "Normas sobre Publicidad y Propaganda de la Campaña Electoral para las Elecciones Regionales Noviembre 2008" que acaba de dictar ese órgano, cuyo artículo 4º, numeral 6, dice que la contienda electoral debe llevarse a cabo dentro del "pleno respeto por la dignidad, privacidad, honra y reputación de las personas"? ¿Para qué sirve la norma 6ª, según la cual no se permitirá la propaganda ni publicidad electoral que "atente contra la honra, privacidad, dignidad o reputación de las personas"?

Pero eso no es todo. ¿Acaso el Consejo Nacional Electoral se hace la vista gorda de sus propias normas que, reproduciendo la disposición constitucional, establecen (artículo 18) que los "funcionarios públicos están al servicio del Estado y no de parcialidad política alguna" y que, en consecuencia, les está prohibido actuar en ejercicio de la función pública orientados por sus preferencias políticas a favor o en detrimento de cualquier candidato?
¿O es que el jefe del Estado goza de una patente de corso para comportarse como un pirata cualquiera y atacar a mansalva a cualquier candidato de la oposición simplemente porque sabe que son figuras políticas que cuentan con el favor del electorado?

Lo que pareciera no entender el teniente coronel presidente es que atacando de esa manera a sus contendores está escupiendo pa'rriba porque en Venezuela el pueblo siempre se identifica con la víctima.

17 septiembre 2008

El maletín de Pandora

El famoso maletín de los 800.000 dólares se ha convertido para el teniente coronel presidente en algo parecido a aquella caja que, cuando Pandora la abrió, salieron de ella todos los males del género humano que contenía.

El maletín ha resultado una buena caja de sorpresa. Desde el mismo momento en que fue incautado en el aeropuerto Jorge Newberry de Buenos Aires, no ha dejado de revelar informaciones cada vez más asombrosas y de producirle sobresaltos a los más altos personeros de este régimen corrupto que, para desgracia de todos los venezolanos, dirige los destinos de nuestro país.

Desde el momento mismo en que aquella perspicaz funcionaria de la aduana del aeropuerto de Buenos Aires abrió la tapa del maletín, comenzaron a brotar los demonios que acompañan a los 800.000: la evidencia de la complicidad de altos funcionarios de PDVSA y del gobierno argentino en el intento de introducir en ese país de manera subrepticia esa cuantiosa suma de dinero; las sospechas de que se trataba de un dinero que el teniente coronel presidente le enviaba a su recién electa colega argentina para ayudarla a cubrir los gastos que le había ocasionado su campaña electoral; la utilización de una aeronave oficial de la empresa petrolera venezolana para cometer un hecho ilícito; la seguridad de que ese incidente era solamente la punta de un iceberg que progresivamente quedaría totalmente al descubierto.

Efectivamente, la última semana ha sido rica en revelaciones cada vez más sensacionales que han confirmado lo que desde un comienzo se sospechaba.

Del interrogatorio de los testigos en el juicio que se sigue en Miami a uno de los implicados en la operación han venido emergiendo evidencias que involucran al propio teniente coronel presidente, a su ministro de Energía, al recién juramentado ministro de Interior y Justicia y a los jefes de los principales órganos de policía del país, entre otros. Además parece que ya está totalmente constatado que ese dinero provino de las arcas de PDVSA y estaba destinado a la señora Kirchner.

Con toda seguridad esta semana saldrán a la luz pública nuevos nombres de boca del personaje central del caso, el propio Guido Antonini Wilson, quien se prestó para colaborar con las investigaciones de las autoridades policiales norteamericanas y de esa manera demostrar que su papel en esa novela fue totalmente secundario.

Pero lo más grave que ha resultado de las declaraciones de los testigos es la constatación de que el Gobierno venezolano estuvo involucrado en los graves delitos de intento de encubrimiento de un hecho ilícito internacional cuando intentó callar a Antonini Wilson para que no revelara la procedencia ni el destino del contenido del maletín, de soborno cuando ofreció pagarle dos millones de dólares por su silencio y de falsificación de documentos al intentar crear facturas simuladas para justificar la procedencia de los 800.000 dólares. Esto solamente lo hace un delincuente o un gobierno forajido como el que tenemos.

Cuando escribo este artículo (domingo 14 de septiembre) llega a mis manos una información que publica el diario La Nación, de Buenos Aires, en la cual se afirma que en el mismo vuelo de los 800.000 dólares llegó otra maleta que contenía cuatro millones doscientos mil dólares, lo que significa que el generoso regalo del teniente coronel presidente para su colega argentina fue de la bicoca de 5 millones de dólares. Según La Nación esa información proviene de "dos fuentes independientes entre sí, una de las cuales habló desde Venezuela". "Las dos -agrega La Nación- tienen un papel protagónico en el proceso abierto en el Juzgado Federal de Miami.

06 junio 2008

Cubazuela y el artículo 1º de la Constitución

La Constitución Nacional dice (Art. 1º): "Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad y la autodeterminación nacional".

Para Chávez y su gobierno esa disposición constitucional no cuenta para nada. Al parecer el empeño de Chávez de convertir a Cuba y Venezuela en un solo país sigue vigente, pasando por encima el derecho de los venezolanos a la autodeterminación nacional, que conlleva la potestad de los ciudadanos a decidir sobre el destino de su propio país. Ese destino no puede, bajo ninguna circunstancia quedar sometido a los caprichos de un gobernante antojadizo y extravagante.

Hace tres años publiqué en este diario un artículo que titulé "CUBAZUELA", a raíz de la afirmación de Chávez en su Aló Presidente del 31 de julio de 2005, cuando dijo: "La federación o unión con Cuba sería beneficiosa para toda América Latina". Desde entonces Chávez ha venido convirtiendo a Venezuela en una colonia cubana. Sus constantes reivindicaciones de la soberanía y la independencia de Venezuela no cuentan en la relación con Cuba. Es un hecho que los cubanos "están metidos hasta en la sopa" en Venezuela, incluso en áreas sensibles como son los servicios de inteligencia, la Fuerza Armada, dentro del palacio de Miraflores, en el Fuerte Tiuna, en la Cancillería, los servicios de identificación y extranjería, los aeropuertos, las notarías. A esto se agrega la presencia de más 30 mil médicos cubanos, una cantidad desconocida de presuntos educadores y otro tanto de entrenadores deportivos. Esta situación es en sí un grave atentado contra la integridad nacional de la cual habla el artículo 1º de la Constitución citado más arriba.

Durante su reciente visita a Cuba el vocinglero de Maduro, tratando de ser más chavista que Chávez dijo, entre otras cosas que "los vínculos entre Cuba y Venezuela van más allá de simples conceptos sobre política internacional" que "Nuestra relación va mucho más allá, es una hermandad profunda histórica, estratégica, la cual nos ha convertido en un solo pueblo, en una única nación como lo soñaron los padres libertadores".

Sin embargo, da la impresión de que en Cuba no comparten el frenesí de Chávez con la idea de una unión, confederación o federación Venezuela-Cuba. El breve comunicado conjunto emitido al término de la visita se limita a dejar constancia de que "El presidente cubano ratificó al canciller venezolano la solidaridad de nuestro pueblo y gobierno con la hermana Revolución Bolivariana de Venezuela". Nótese que habla de solidaridad del gobierno y el pueblo cubano con la revolución bolivariana", ni siquiera con el gobierno de Chávez. El comunicado añade "ambos políticos intercambiaron sobre la situación en sus respectivos países y el desarrollo de los excelentes nexos bilaterales, así como sobre diversos asuntos de la agenda regional e internacional".

El canciller cubano tampoco se hizo eco del lenguaje entreguista y vendepatria de Maduro. Se limitó a ratificar la condena de la isla "a la campaña mediática internacional contra Venezuela y el presidente Hugo Chávez". Esto quedó reflejado en Comunicado Conjunto en los siguientes términos: "Cuba rechaza con todas sus fuerzas la campaña internacional orquestada por el imperialismo". Estas frases, por remachadas y manoseadas han perdido todo impacto.

La cautela que se aprecia en el comunicado hacen pensar -espero no equivocarme- que el proyecto "Cubazuela" no pasa de ser un antojo-ficción, una monomanía de Chávez y de Fidel Castro. Desaparecido éste del escenario político cubano prevalece la racionalidad y el pragmatismo que caracterizan a Raúl. Tengo la impresión que al presidente Raúl Castro no le gusta para nada Chávez. Mantiene con él una distancia prudente para no perjudicar los jugosos beneficios que la idolatría enfermiza del gobernante venezolano por Fidel Castro le proporciona a su país.

Los cubanos son tan orgullosos de su condición de cubanos y de la independencia de su país como los venezolanos. Ni ellos, ni nosotros estamos dispuestos a sacrificar nuestra soberanía en un proyecto insensato como es el fundir a nuestros países en una sola unidad.

Las uniones o federaciones de países que se han intentado crear en el mundo han fracasado. Recordemos la República Árabe Unida (RAU) integrada por Egipto y Siria, que duró escasamente tres años. Lo mismo ocurrió con la unión entre Egipto y Libia que tuvo una vida de apenas unas semanas. En esos casos se trataba no solamente de países afines en muchos aspectos, sino de pueblos que profesan la misma religión y el mismo sistema jurídico consagrado en El Corán.

Estos precedentes seguramente los tiene en cuenta Raúl Castro, quien sabe que una fusión de esa naturaleza sólo duraría el tiempo que Chávez se mantenga en el poder. El día que Chávez sea "destronado" ´-ojalá sea muy pronto- ese proyecto se convertirá en cenizas.

Sin embargo, esto no significa que debamos bajar la guardia. Mientras Chávez siga gobernando seguirá impulsando esa extravagante idea, seguirá abriéndole las puertas del país a cuanto cubano quieran despachar para acá y continuará violando flagrantemente el artículo 1º de la Constitución. ¿Cómo puede un gobernante atentar impunemente contra los derechos irrenunciables de la Nación como son: la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad y la autodeterminación nacional". ¿Esto no se llama traición a la patria?


16 mayo 2008

Hasta "los teque teque"

El pasado viernes el prestigioso diario The Wall Stree Journal (WSJ) publicó un extenso reportaje sobre el tema. A partir del sábado 10 el diario El País, de España, ha publicado consecutivamente varios reportajes sobre el mismo asunto acompañados de facsímiles de algunos de los documentos extraídos de las computadoras de Raúl Reyes. La revista Semana, de Bogotá no se ha quedado atrás. En su edición del pasado domingo publica un artículo que contiene elementos sumamente comprometedores para Chávez. Dice textualmente: "La última revelación del portátil de Raúl Reyes es que las FARC mataron a seis venezolanos en Apure y Hugo Chávez se puso de acuerdo con esa guerrilla para ocultarlo y echarle la culpa a los paramilitares".

El gobierno colombiano le pidió a Interpol que realice un análisis independiente del material extraído de las computadoras. Durante dos meses expertos en informática forense de Corea, Singapur y Australia han analizado los 16.000 archivos, vídeos y fotografías. El informe de Interpol seguramente será entregado al gobierno de Colombia mañana jueves 15, pero ha ya trascendido que los expertos han llegado a la conclusión de que no ha habido manipulación alguna de las computadoras. Por su parte, un análisis de más de 100 de esos documentos realizado por el WSJ ha servido para constatar que los vínculos de Chávez con la narcoguerrilla terrorista colombiana son muchos más amplios y profundos de lo que se pensaba.

Los documentos indican que Chávez ha estado personalmente involucrado en el apoyo a la guerrilla. En una carta se lee: "Chávez está estudiando nuestro documento y ha dicho que de la misma manera como Fidel (Castro) decidió delegar otras responsabilidades para concentrarse en la situación de Venezuela, él (Chávez) está listo para hacer lo mismo y dedicar más tiempo a Colombia". Según El País, "desde el año 2002, las FARC pusieron en marcha una "ofensiva diplomática" para abrirse espacios de apoyo en Latinoamérica, contando con un aliado providencial: el presidente venezolano, Hugo Chávez". "A caballo del expansionismo bolivariano, las FARC han diseñado una estrategia que incluye desde grupos legales a células clandestinas, pasando por la creación de nuevas guerrillas".

Según uno de los documentos, Ramón Rodríguez Chacín le pidió a las FARC que entrene militares en tácticas de guerra de guerrillas incluyendo "tácticas operacionales, explosivos, campamentos de selva, emboscadas, logísticas y movilidad" para que los soldados estén preparados para pelear una guerra de guerrilla cuando Estados Unidos invada a Venezuela. (Aquí me permito agregar un comentario personal. Chávez sabe muy bien que Estados Unidos nunca invadirá a Venezuela, de manera que ese entrenamiento más bien tendría por finalidad preparar elementos para la guerra de guerrilla que seguramente desencadenará en el país cuando tenga que abandonar el poder). En un mensaje enviado por Iván Márquez al secretariado de las FARC se dice que Rodríguez Chacín "Se interesó sobre posibilidades de que les transmitamos nuestra experiencia en guerra de guerrillas, la cual ellos llaman guerra asimétrica", En otro mensaje Iván Márquez le comenta a R-R. que no puede recibir a los estudiantes del Partido Comunista Venezolano porque "el cupo de la escuela Efraín Guzmán está completo". Según el reportaje de El País del domingo pasado, "la mayoria de los aspirantes a recibir formación armada son los grupos afines al chavismo, que acuden regularmente a los campamentos de las FARC en suelo venezolano".

En un correo de marzo del 2007 el "comandante Timochenko" describe encuentros con un oficial de la armada venezolana quien ofrece a las FARC colaboración para obtener "cohetes". También ofrece ayuda para que un guerrillero de las FARC viaje al Medio Oriente para aprender a usar los cohetes. Según el reportaje del WSJ los militares colombianos piensan que esos "cohetes" serían misiles antiaéreos que se pueden disparar desde el hombro, un arma que las guerrillas necesitan desesperadamente para poder frenar los avances del gobierno. "Las FARC saben que su principal problema militar es el poderío aéreo" habría dicho el general Oscar Naranjo. En otro correo el "comandante Iván Márquez" describe reuniones con el Jefe de la inteligencia militar venezolana, el general Hugo Carvajal y otros funcionarios venezolanos, durante las cuales hablaron de "finanzas, armas y política de fronteras". Márquez dice en la carta que los venezolanos suministrarán 20 "bazucas muy poderosas". Los militares colombianos piensan que se trata de lanzadores de granadas propulsada con cohetes. Según el WSJ, en esa reunión otro general venezolano ofreció a las FARC facilidades en el puerto de Maracaibo para la llegada de los embarques de armas destinados a la guerrilla y sugirió que en los cargamentos de armas (fusiles y aviones provenientes de Rusia), se podrían "incluir algunos containers destinados a las FARC con diversas armas para el uso de la guerrilla". En otro e-mail se dice que en una reunión que tuvo lugar en noviembre del año pasado en la cual participaron Ricardo Granda (sic), Iván Márquez y Chávez, este último dijo que había dado órdenes para que crearan "áreas de descanso" y hospitales de zona para el uso de la guerrilla dentro del territorio venezolano vecino de la frontera.

Esta información del WSJ es complementada por El País en su reportaje del sábado 10 señalando que en un correo del 4 de enero Márquez informó que el general Carvajal y el general Alcalá (supuestamente Cliver Alcalá) habían ofrecido entregar 20 bazucas, lo cual se materializó días más tarde. "Los aparatos que hemos recibido con Timo (Timochenko) son cohetes antitanque de 85 mm, 2 tubos y 12 cargas. El amigo dice que tienen más de 1.000 cargas y que próximamente nos harán llegar otras más". Esto último lo escribe Márquez en un correo de fecha 20 de enero en el cual agrega que el general Carvajal se "ha comprometido a traer un ofertante de armas de Panamá" y que el general Alcalá le informó que "los jefes de las brigadas fronterizas tienen toda la disposición de colaborar con ellos". El reportaje de El País dice además que, "asediadas por la aviación colombiana, las FARC buscan misiles antiaéreos y que en marzo de 2007 Timochenko aseguró que sus amigos de la inteligencia venezolana le habían ofrecido piezas para construirlos y garantizaban el viaje para enviar a un grupo de las FARC al Medio Oriente para realizar un curso en el manejo de los cohetes.

Según el WSJ, muchos documentos hablan sobre cómo ajustar generosos ofrecimientos de ayuda a las FARC en un "plan estratégico" de largo plazo para la toma del poder en Colombia. En un documento fechado en enero de 2007 un alto comandante de las FARC habla de "un préstamo" de 250 millones de dólares para la compra de armas que las FARC pagarían una vez que hubieran accedido al poder. "No piensen que esto es un préstamo, piensen que se trata de solidaridad", habría dicho Rodríguez Chacín según otro documento. Finalmente, el WSJ comenta que si bien esos documentos indican reconocimiento hacia los esfuerzos del régimen de Chávez, la guerrilla ocasionalmente se burla "de los hábitos de trabajo de Venezuela". "No nos ha sido fácil adaptarnos a la manera de ser de los venezolanos", señala Raúl Reyes en un documento. "Pareciera que no están conscientes de su aburrida falta de formalidad". "Chávez pareciera dejar todo para el último momento".

Por su parte, en el reportaje publicado el pasado sábado 10 El País dice que en una reunión que sostuvo Chávez en Caracas con Iván Márquez el 8 de noviembre, además de convenir los detalles de la operación para la liberación de los rehenes, de la cual se dio cuenta a los medios, hubo otra reunión secreta en la cual el presidente venezolano "aprobó sin pestañear la solicitud" de 300 millones de dólares que le hizo la guerrilla".

"Además -dice el reportaje de El País- se diseñó un plan para recibir en la región del Orinoco el armamento enviado a las FARC por dos traficantes de armas australianos y se puso en marcha un mecanismo de coordinación entre la guerrilla y el ejército venezolano al más alto nivel". Según El País todo esto lo cuenta el propio Iván Márquez en un correo de fecha 12 de noviembre de 2007. Dos hombres muy cercanos a Chávez -continúa diciendo El País- encabezaban hasta esa fecha los contactos: el general Hugo Carvajal y el capitán de navío Rodríguez Chacín. Del lado colombiano los interlocutores eran Iván Márquez y Rodrigo Granda.

Como era de esperarse, Chávez y sus badulaques continuarán tratando de negar lo que ya es una evidencia constatada, que quedará confirmada cuando se conozca el informe de la INTERPOL. Chávez ya había dicho que desconoce la validez de los documentos extraídos de la computadora de R.R. En su Aló Presidente del domingo pasado retó al gobierno de Colombia a presentar pruebas. "Presenten pruebas, no documentos imbéciles de qué cipote". Refiriéndose al informe que presentará INTERPOL dijo que será un show, que va a decir que las computadoras no fueron manipuladas para inculparlo de aliado de las FARC. Según él la computadora "da pa'todo". "La computadora de Raúl Reyes, que en paz descanse, es a la carta, lo que quieran va a salir de ahí. Si quieren decir mañana, que Gian Carlo Di Martino le entrega armas a las FARC, lo sacan de ahí. Si quieren decir que el general Rangel Briceño tiene un campamento en la Guajira de entrenamiento, lo sacan de ahí, que si Hugo Chávez le entregó 300 millones de dólares, que si le compró cocaína a las FARC para mandársela a Fidel, todo sale de ahí".

Por mucho que pretenda descalificar o desconocer la autenticidad del material extraído de las computadoras de R.R. esos documentos son fulminantes y han puesto en evidencia, de manera rotunda e inequívoca que Chávez y su régimen están involucrados "hasta los teque teque" con la guerrilla colombiana. No se trata de simple apoyo moral ocasional, sino de una política deliberada para ayudar a las FARC con armas, dinero y logística. De todo esto deberán rendir cuenta algún día no sólo el propio Chávez sino todos los funcionarios y jefes militares que se han prestado para ello. No cabe duda de que todo esto forma parte del proyecto político expansionista de Chávez que persigue fortalecer a las FARC, debilitar al gobierno legítimo de Colombia y propiciar su derrocamiento para instaurar un régimen afín a la "revolución bolivariana", y de esa manera avanzar en la reconstrucción de la Gran Colombia bajo el signo del "socialismo del siglo XXI".

Cabe preguntar, ¿A la luz del material extraído de la computadora de Raúl Reyes, puede la comunidad internacional continuar tratando a Chávez "con guante de seda" como lo ha venido haciendo hasta ahora? ¿Acaso las evidencias de la colaboración de Chávez con la narco-guerrilla-terrorista colombiana no son prueba suficiente de que Chávez viola las normas más esenciales de la convivencia pacífica entre las naciones y mantiene una conducta abiertamente contraria al derecho internacional, violatoria de la Carta de la OEA, de la Carta Democrática Interamericana y de la Carta de las Naciones Unidas? ¿Hasta cuándo seguirán los gobiernos de países amigos siendo indiferentes o haciéndose "la vista gorda" frente a una realidad incontestable simplemente para no estropear los jugosos negocios o dejar de recibir los magnánimos obsequios que a costa del erario de nuestro país les proporciona el autócrata venezolano?

Finalmente, no podemos dejar de manifestar nuestro repudio a la reciente declaración del presidente Lula quien acaba de afirmar que Chávez "es el mejor presidente que ha tenido Venezuela en los últimos cien años". Esto, además de constituir una grave injerencia en los asuntos internos de Venezuela, es una muestra de cómo la adulancia puede llevar a ciertos gobernantes a postrarse para halagar al munífico presidente venezolano.

19 marzo 2008

Hablaron los pueblos: ¡paz sin fronteras!

La voluntad de los pueblos de Colombia y Venezuela se hizo sentir, contundente e inequívocamente el pasado domingo. La marea humana proveniente de Venezuela y de Colombia que se hizo presente en el concierto por la paz le dijo a Chávez: ¡somos pueblos hermanos, no queremos pleitos, déjanos vivir en paz! Al más de medio millón de personas que se hicieron presentes en la frontera colombo-venezolana se sumaron los millones que, en ambos lados de la frontera, desde nuestros hogares, frente a las pantallas de los televisores, asistimos, a distancia, a ese maravilloso evento que con la música y el espectáculo ha unido todavía más a los pueblo que Chávez pretende envolver en su proyecto político injerencista y expansionista.

Los ecuatorianos, los colombianos y los venezolanos hemos confirmado que el amarillo, azul y rojo común de nuestras tres banderas no está al servicio de ninguna ideología desconocedora de la democracia, de la libertad y de los derechos fundamentales del ciudadano.

Los artistas, cantantes y músicos, que escenificaron ese maravilloso espectáculo actuaron efectivamente como "cancilleres" de la paz y la fraternidad de tres naciones hermanas que estuvieron a punto de ser arrastradas a una guerra absurda que nadie había provocado y que nadie quería. Como dijo Carlos Vives ese día: "nadie puede cambiar la historia de amor de los pueblos".

Los organizadores del concierto acertadamente se cuidaron de evitar que el evento revistiera carácter político. Pero el mensaje de fondo fue eminentemente político: Chávez no queremos guerra entre hermanos y rechazamos tu pretensión de imponernos una ideología que distorsiona y desfigura el ideario de Simón Bolívar para justificar la implantación de un sistema económico, político y social de corte marxista leninista inspirado en el modelo fidelo-cubano.

Pero, ¿habrá Chávez captado y asimilado ese mensaje?

Evidentemente no. Su soberbia, su impulsividad, su mentalidad guerrerista no le permite entender lo que el domingo pasado los venezolanos, los colombianos, los ecuatorianos y los pueblos de todo el continente le dijeron. Indiferente, insensible a la emoción, la pasión y la energía con que desde la frontera común los venezolanos, los colombianos, los ecuatorianos de todos los niveles sociales, jóvenes casi en su totalidad, le decían: ¡Nuestra paz no tiene fronteras! ¡No queremos guerras fratricidas!, Chávez, enfrascado en su acostumbrado, aburrido e interminable monólogo dominical, seguía agitando el fantasma del imperialismo que según él continúa alentando problemas y provocando conflictos entre las naciones de América.

Además, después de haber azuzado a Ecuador y Nicaragua a romper relaciones con Colombia, ahora quiere jugar el papel de gran componedor. ¡Cuánta hipocresía! ¡Cuánto cinismo!


Adolfo Taylhardat
El Universal
www.adolfotaylhardat.net

(Fotos concierto tomadas de Noticias 24)

12 marzo 2008

Final de tragicomedia

Es bueno todo lo que termina bien. Esto terminó bien, sobre todo para los dos pueblos, el de Venezuela y el de Colombia A pesar de que no se había producido la confrontación militar que se temía, sí estaban sufriendo los efectos de una situación prebélica.

Lo que ocurrió en Santo Domingo el viernes pasado no tiene precedentes en la historia diplomática. No sólo la de América Latina sino la del mundo. Que una situación de conflicto, sin lugar a dudas una de las más graves que ha confrontado nuestra región, haya terminado en la manera como terminó, ha dejado perplejo a todo el mundo. Nadie se imaginó que esa crisis llena de insultos y amenazas pudiera haber quedado resuelta en pocos minutos de manera pública, ante las cámaras de televisión, como si nada hubiera pasado.

Con toda seguridad ese show mediático le vino de perillas a Chávez que le encantan esos espectáculos circenses. Pero lo más probable es que fuera de la carpa, tras bastidores ocurrieron muchas cosas que el público no vio.

Sin lugar a dudas los tres países directamente involucrados sintieron la presión de los demás países de la región para que depusieran sus actitudes y abrieran una vía para alcanza una solución. Eso ocurre normalmente en todos los foros multilaterales. Mientras se desarrollaba la reunión, terceros países realizaban gestiones de conciliación para acercar a las partes y promover acuerdos. En este esfuerzo debe haber jugado un papel importante el presidente de México, quien en su discurso conciliador hizo un llamado a la cordura. En esa tarea lo deben haber ayudado la presidenta Bachelet y el canciller Celso Amorín. Mientras tanto, la mayoría de los gobernantes que intervinieron en el debate mantuvieron una posición muy cautelosa, limitándose a resaltar la importancia de los principios y las normas de derecho internacional y evitando hacer pronunciamientos que pudieran avivar el conflicto o aguijonear a las partes involucradas. Los jefes de gobierno de los países del Caribe se cuidaron de inmiscuirse en un pleito de vecinos. En ese esfuerzo jugó también un papel determinante el Presidente anfitrión, quien a toda costa debía evitar el fracaso de la reunión cumbre que se realizaba en su país.

Además es interesante destacar que los presidentes ajenos al conflicto sabiamente tuvieron especial cuidado de no mezclar los dos aspectos que estaban envueltos en la crisis. Un aspecto era el relacionado con la incursión de fuerzas militares colombianas en Ecuador. El otro lo relacionado con las evidencias obtenidas en las computadoras recuperadas por el gobierno colombiano que implican seriamente a Hugo Chávez con las FARC. Prácticamente ninguno de los presidentes, ni siquiera el mismo Presidente Uribe tocó este último tema, lo cual parece indicar que debe haber precedido un acuerdo tácito de todos los mandatarios a este respecto. Esto, a su vez, permitió que en su intervención Hugo Chávez asumiera una postura ostensiblemente moderada.

En cuanto a la manera como concluyó la cumbre para los presidentes de los países envueltos en la crisis fue lo mejor que podía ocurrir. Todos tenían razones poderosas para aceptar, y hasta propiciar una solución pronta y definitiva de la crisis.

Comenzando por Ecuador, el presidente Correa había obtenido casi todo lo que exigía. El presidente Uribe le presentó, delante de los jefes de Estado del Grupo de Río, una disculpa pública y la seguridad de que no volvería a emprender una acción militar como la que había generado el conflicto entre esos dos países. Además le ofrecieron, como efectivamente ocurrió, que estos elementos quedarían registrados en la Declaración Final de la Cumbre. En beneficio de la solución amigable Correa desistió de su tercera exigencia que era la condena a Colombia por la violación de la soberanía territorial de Ecuador.

Por su parte Chávez se encontraba en un callejón sin salida después de haber involucrado a Venezuela en un conflicto ajeno, tomado medidas y hecho anuncios sumamente graves como fueron el regreso precipitado del personal de la embajada venezolana en Bogotá, el cierre de nuestra misión diplomática en ese país, la expulsión del embajador colombiano en Venezuela, la orden de movilización de contingentes militares a la frontera y el anuncio de su intención de nacionalizar empresas colombianas en Venezuela. Seguir adelante en su escalada conflictiva requería franquear la pared de fondo del callejón y ello habría significado llevar el conflicto al plano de la confrontación militar y provocar una guerra que Colombia no había motivado ni estaba dispuesta a provocar, que ni los venezolanos ni los colombianos queríamos y que tampoco la Fuerza Armada deseaba ni estaba preparada para sostener. Todos esos desplantes de Chávez merecen un solo calificativo: fueron absolutamente irracionales. Pusieron una vez más en evidencia su talante de militar guerrerista, su manera de actuar precipitadamente, su intemperancia y su desenfreno. También exteriorizaron su insensibilidad y su impiedad que lo llevaron a provocar innecesariamente trabas al comercio binacional en momentos en que la población sufre las penurias de una grave crisis de desabastecimiento. Afortunadamente, hasta donde se sabe, la medida de movilización de tropas a la frontera no pasó de la retórica. A menos que la Fuerza Armada Venezolana cuente con una tecnología que ningún país del mundo posee: la capacidad de volverse totalmente invisible, lo que le habrá permitido desplegar en la frontera 10 batallones sin que nadie los viera. Pero aun sin haberse cumplido, el solo anuncio de la movilización originó una situación de alta peligrosidad y riesgo para Venezuela. No tanto para Colombia que desde un comienzo aseguró que no movería ni un solo soldado a la frontera. El peligro de una medida de esa naturaleza quedó demostrado, afortunadamente sin consecuencias, con el incidente que se produjo a raíz de la penetración de efectivos de la DISIP a través de la frontera en Paraguachón. Como pudimos ver por televisión, allí hubo intercambio de insultos y tiros al aire. Pero si uno de esos disparos hubiera llegado al aire de los pulmones de un colombiano o de un venezolano, con toda seguridad se habría prendido la mecha de la confrontación bélica.

Por lo que respecta al presidente Uribe, apenas conoció las evidencias sobre las conexiones de Hugo Chávez con las FARC, anunció que se proponía interponer ante la Corte Penal Internacional una denuncia contra él por "patrocinio y financiación de genocidas". Sin embargo, la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores de Colombia en pleno, acogiendo un planteamiento de la ex canciller María Emma Mejías, aconsejó al presidente Uribe desistir de esa acción "por inconveniente y por ser un proceso largo y difícil". Inicialmente Uribe no indicó si acogería esa recomendación pero esa advertencia debe haber pesado en su ánimo. En cierto modo el Presidente colombiano se encontró también en una disyuntiva difícil y necesitaba una vía de escape que le permitiera, sin perder prestigio, dar marcha atrás, desistir de su propósito inicial de denunciar a Chávez ante la Corte Penal Internacional. A Uribe le "vino de perillas" el llamado que dirigió el presidente Leonel Hernández a los presidentes envueltos en el conflicto para que pusieran fin a sus diferencias y sellaran con un abrazo la reconciliación.

Finalmente, para Daniel Ortega que había roto las relaciones de su país con Colombia en medio del fragor de la crisis simplemente para dar una muestra de solidaridad con Chávez y con Correa, justificándolas con un argumento totalmente extraño al conflicto que se encontraba planteado, el desenlace de la crisis le brindó también la oportunidad de dar marcha atrás.

Por supuesto que todo el mundo debe sentirse reconfortado y contento de que se haya podido sofocar una crisis tan delicada y peligrosa como la que se presentó la semana pasada. Sin embargo, los presidentes se han podido ahorrar el bochornoso espectáculo que escenificaron ante las cámaras de televisión el pasado viernes por la tarde. Ese mismo resultado se pudo haber logrado de una manera seria y circunspecta, sin ese desplante mediático que ha puesto en duda la seriedad de los jefes de Estado de nuestros países. El acuerdo logrado pudo haber sido sellado con la solemnidad que debe prevalecer en los asuntos de Estado y, sobre todo, en un caso tan grave y delicado como el que se estaba ventilando. Con todo el respeto que me merece el presidente Uribe, hacia quien profeso además una gran admiración por la manera impecable como se ha manejado, debo decir que me desilusionó su comportamiento. Ha debido mantener su compostura y no lanzarse a dar carreras por la sala de conferencias para ir a abrazar a quienes hasta pocas horas antes habían sido sus contrincantes. Mucho menos exponerse, como ocurrió, a que Correa, luego de aceptar estrecharle la mano, ostensiblemente le volteó la espalda. También resultó penoso verlo salir apresuradamente al encuentro y estrechar la mano de quien durante meses le ha estado propinando toda clase de insultos e improperios.

Aquello pareció el desenlace de un amago de pleito de colegiales que después de amenazarse e insultarse, cuando están a punto de caerse a puños, optan por hacer las paces y olvidar lo ocurrido entre ellos. Ese desenlace podría servir de capítulo final, bufo, de una tragicomedia.


05 marzo 2008

Al rojo vivo

Chávez dijo que colocó las relaciones diplomáticas con Colombia en el congelador. Más bien las metió en un alto horno y en este momento han alcanzado temperaturas de rojo vivo.

También, refiriéndose al "¡Por qué no te callas!", que le profirió el rey Juan Carlos, dijo que al monarca español se le habían ido los tapones. Pero los acontecimientos que ha protagonizado en los últimos días revelan que a quien se le fueron de verdad los tapones es a él.

En dos artículos anteriores me referí al tema de la "mediación humanitaria" emprendida por Chávez. El primero lo titulé "CHÁVEZ EN SU BERENJENAL" (EU, Opinión, 12-09-07) El segundo llevó por título "MEDIACIÓN MEDIÁTICA" (EU Opinión, 19-09-07). En ambos reconocí la importancia de esa gestión benefactora pero también expresé serias dudas acerca del resultado que podría alcanzar. Cuando pronostiqué el fracaso de la mediación de Chávez nunca me imaginé que el desenlace sería el que hemos visto.
El pasado viernes el presidente Uribe anunció su decisión de poner fin a la mediación de Chávez. Los motivos de esa determinación fueron consignadas en un comunicado oficial emitido el sábado 24. Ese documento es sumamente revelador. Es todo un compendio de los desatinos de Chávez que condujeron a despojarlo de su función como mediador.

El comunicado comienza señalando que desde el inicio el presidente Uribe sabía el riesgo que corría autorizando a Chávez a llevar a cabo esa tarea, pero que "prefirió esa opción a negar su intervención so pretexto de la preocupación política". Es más, en su alocución del domingo por la noche el presidente Uribe reveló públicamente lo que se sospechaba: fue el mismo Chávez quien le pidió que le permitiera emprender la gestión mediadora.
El comunicado explica que durante el encuentro sostenido en Santiago de Chile el presidente Uribe, ante testigos, le dejó muy claro a Chávez que no le permitiría que se reuniera con Marulanda porque sería necesario establecer una zona de despeje que su gobierno no está dispuesto a autorizar. Aún así, Uribe le dijo a Chávez que estaba dispuesto a permitirle que se reuniera con Marulanda en Colombia, si "previamente las FARC liberan unos secuestrados, con el compromiso de liberarlos a todos". "Esta propuesta -dice el comunicado- se entregó como 'herramienta de negociación' para que Chávez pudiera avanzar en la negociación, en el entendido de que debía "ser manejada con reserva".

Sin embargo, en su afán de figuración y protagonismo, Chávez hizo público en París el contenido de esa conversación. "De allí que el gobierno de Colombia se sorprendiera", dice el comunicado en lenguaje netamente diplomático, que, traducido al lenguaje común significa que el comportamiento de Chávez causó justificada irritación.

Pero las imprudencias de Chávez no se quedaron allí. El comunicado colombiano dice que durante el encuentro en Santiago de Chile el presidente Uribe le explicó a Chávez que "toda gestión de paz se consulta con la Fuerza Pública, a fin de no interferir en la política de seguridad democrática". "El presidente Uribe -dice el Comunicado- explicó al presidente Chávez que siempre mantiene el buen cuidado para que tales decisiones no afecten la motivación de la Fuerza Pública".

Sin embargo, Chávez respondió que hablaría con los generales colombianos. El presidente Uribe le dijo a Chávez que eso no lo podía aceptar y le explicó las razones, con lo cual pensó que el tema había quedado "definido y cerrado". A pesar de ello, Chávez sostuvo desde Francia una conversación telefónica con el general colombiano Mario Montoya, comandante del Ejército Nacional y, por su parte, la senadora Piedad Córdoba llamó varias veces al general Freddy Padilla de León, comandante General de las Fuerzas Militares colombianas, habló con un vocero de la iglesia Católica para proponer en nombre de Chávez "que el Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana fuera a Caracas a hablar con él" y llamó a periodistas y a varias personalidades del país, todo esto sin conocimiento del Gobierno colombiano. El presidente Uribe conoció de esas llamadas telefónicas por información que le suministraron los generales Padilla de León y Montoya,

El comunicado concluye señalando:
"El Gobierno de Colombia, al conocer los hechos, apreció que no fue casual la llamada de la senadora Piedad Córdoba que desembocó en la conversación telefónica del presidente Chávez con el general Montoya, que se apartaba de lo hablado en Santiago de Chile y desconocía el conducto institucional colombiano. El Gobierno de Colombia no puede permitir que terceros involucren a militares colombianos en el tema, porque atenta contra nuestras tradiciones democráticas de unidad en las Fuerzas Armadas".

Estos hechos fueron "las gotas que desbordaron el vaso" de la paciencia del gobierno colombiano. Desde el inicio de la gestión mediadora se acumularon hechos y situaciones que hacían presagiar el fracaso de la gestión mediadora.

El primero de ellos es el hecho mismo de haber asumido Chávez directamente esa delicada tarea. Un jefe de Estado no puede arrogarse personalmente una gestión diplomática de esa naturaleza. Para eso existen una Cancillería, un canciller y unos embajadores. Pero ya sabemos que en este gobierno de la llamada quinta república, a diferencia de lo que ocurría durante la democracia, la Cancillería no juega ningún papel, el canciller no cuenta para nada y mucho menos los embajadores.

Otro factor es el desprecio olímpico de Chávez a las reglas fundamentales que deben regir toda gestión diplomática como son la discreción, la prudencia, el tacto, la paciencia y por encima de todo el don de gentes. Conociendo al personaje, su incontinencia verbal y su afán de figuración no era difícil prever que esas características inevitablemente coartarían el resultado perseguido con la mediación.

Otro factor, y esto lo señaló el presidente Uribe en su alocución del domingo por la noche, consistió en que a Chávez no le interesaba tanto la liberación de los rehenes como los objetivos políticos que perseguía. En lo interno buscaba acrecentar su popularidad para asegurarse el triunfo en el referendo de diciembre próximo. En lo externo, presentándose como el protagonista de una iniciativa humanitaria, perseguía distraer a la opinión pública internacional de los alcances de su propuesta de modificación de la Constitución Nacional con la cual pretende convertirse en presidente vitalicio e implantar en Venezuela un régimen neocomunista.

Además, y esto podría ser lo más grave y delicado, pareciera que participando en la mediación la senadora Piedad Córdoba buscaba catapultarse como futura candidata a la presidencia de Colombia. Retratándose con Chávez en esa gestión Piedad Córdoba recibió una amplia exposición en el escenario nacional colombiano y en el escenario internacional, lo que se tradujo en un rempujón colosal en sus aspiraciones presidenciales que seguramente recibirían oportunamente un generoso apoyo financiero proveniente del dinero de los venezolanos. Esta estrategia le permitiría a Chávez colocar en la presidencia de Colombia a una figura afín a su proyecto político y asegurar la incorporación de Colombia a la "Federación Andina" que se propone establecer. A esto se refirió también el presidente Uribe en su alocución del domingo en la noche cuando denunció las ambiciones expansionistas de Chávez, señaló que lo que le interesa a Chávez es contribuir a la instauración de un gobierno con influencia del terrorismo en Colombia y reveló la conversación de Piedad Córdoba con los guerrilleros presos en Estados Unidos durante la cual les habló de la instauración de un gobierno de transición en Colombia. "Eso nos da el derecho a los colombianos a interpretar que la mediación a la cual lo invitó a usted la senadora Córdoba, de acuerdo con las actitudes de ella, estaba más interesada en posibilitar un gobierno con influencia del terrorismo en Colombia, que en ayudarnos a superar la tragedia de los secuestrados y a conseguir la paz", afirmó el presidente Uribe en su alocución del domingo en la noche.

¿Qué necesidad tenía Chávez de agregar este humillante regaño al que ya había recibido del rey Juan Carlos, en Santiago de Chile, como consecuencia de su comportamiento extravagante?

Este es el precio que pagamos los venezolanos por tener como jefe de Estado a un personaje que irrespeta y desprecia las formalidades que un gobernante está obligado a observar en su actuación internacional. Lo ocurrido con la gestión de mediación humanitaria evidencia una vez más que Chávez no ha internalizado el hecho de que es el Presidente de un país, que está obligado a comportarse como tal honrando los compromisos, respetando a sus colegas y sometiéndose a las normas que impone la práctica diplomática tanto en su trato hacia sus pares como en la conducción de las relaciones internacionales.

Nadie puede regocijarse del fracaso de la gestión de mediación humanitaria emprendida por Chávez, pero sin lugar a dudas ese descalabro resulta de la improvisación, de la vocinglería, de la indiscreción, de la precipitación, de la imprudencia, que le caracterizan.
Como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga". Todo este embrollo ha servido para desvelar, como lo denomina el presidente Uribe, el proyecto expansionista de Chávez que no es otro que extender al resto del continente su proyecto político neo-comunista. Y esto no es invento de Uribe. Lo hemos venido denunciando desde hace tiempo y además, ahora ha quedado expuesto en blanco y negro en el artículo 153 de la propuesta de modificación de la Constitución sobre el cual los venezolanos debemos pronunciarnos el próximo domingo. Ese artículo reza textualmente: "La República promoverá la integración, la Confederación y la unión de América Latina y el Caribe a objeto de configurar un gran bloque regional de poder político, económico y social".

Para ello Chávez cuenta con lo que Uribe denomina "el poderío del presupuesto" que no es otra cosa que disponer de los recursos del Estado y de todos los venezolanos para llevar a cabo su política petro-imperialista.


Adolfo Taylhardat

El Universal

06 febrero 2008

El ratón que rugió

The mouse that roared, así se llama una divertidísima película inglesa con Peter Sellers, en la cual un minúsculo país ficticio amenaza a Estados Unidos y finalmente le declarara la guerra.

El recuerdo de esta película me viene a la memoria a raíz de la iniciativa de Chávez de establecer un pacto de asistencia recíproca entre los países miembros de esa entelequia que se llama ALBA. "Deberíamos trabajar para conformar una estrategia de defensa conjunta e ir articulando nuestras fuerzas armadas, aéreas, el ejército, la marina, la Guardia Nacional, las fuerzas de cooperación, los cuerpos de inteligencia, porque el enemigo es el mismo, el imperio". "Si se meten con uno de nosotros, se van a meter con todos, porque responderemos como uno solo" (El Nacional 28.01.08, Pág. 2).

Este rugido se escuchó en el "Aló Presidente" del domingo 27, es decir, el día siguiente de la clausura de la Sexta Cumbre del ALBA celebrada en Caracas. No se tiene noticias de que en algún momento, durante el desarrollo de la Cumbre, se hubiera discutido esa propuesta, lo cual lleva a concluir que se trata de otra más de las decisiones improvisadas que caracterizan al Presidente.

Esto significa que Chávez, unilateralmente y con la sola aquiescencia de Daniel Ortega, quien lo acompañaba en el programa, dispuso establecer una alianza militar entre los países del ALBA, comprometiendo a esos gobiernos en una alianza militar sin que hubiera precedido -hasta donde se conoce- algún tipo de consulta y mucho menos un Tratado o un Acuerdo sobre una materia que implica compromisos sumamente graves y altamente delicados. O sea, que los otros países del ALBA, Cuba, Bolivia y ahora Dominica, de pronto se han visto arrastrados, sin su consentimiento expreso en un esquema de defensa mutua en el cual quedan involucradas sus fuerzas armadas.

Vale la pena recordar que en nuestra región existe un mecanismo de asistencia militar recíproca, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), también llamado Tratado de Río por haber sido concluido en Río de Janeiro. Es un pacto de defensa mutua similar al que contempla el Tratado del Atlántico Norte que estableció la OTAN.

El artículo 3.1 del TIAR dice expresamente: "en caso de (...) un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inminente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

Otro esquema de defensa recíproca en nuestra región es el Sistema de Seguridad Regional, un acuerdo de defensa y seguridad de los países del Caribe oriental, del cual forman parte Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, San Kitts y Nevis y Grenada.

De manera que lo que ha propuesto Chávez es la creación de un "mini-TIAR" en el cual Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Dominica actuarían conjuntamente para hacer frente a un eventual ataque contra alguno de esos países.

Afortunadamente, salvo Nicaragua, ninguno de los otros países ha manifestado estar de acuerdo con esa fantasía de Chávez. El ministro de la Defensa de Bolivia dijo que eso "Es algo que hay que tratarlo en el seno del gobierno. No hemos asumido ninguna posición porque ni siquiera se ha considerado". El ministro de la Defensa de Ecuador, país que asistió como invitado en la Cumbre del ALBA, dijo expresamente que su país no participará (El Universal 30-01-08, Pág. 1-2). Cuba ha mantenido un silencio elocuente. El gobierno de Dominica, país que no tiene ejército regular, cuya defensa se encuentra bajo la responsabilidad del Sistema Regional de Seguridad mencionado más arriba, debe estar preocupado, o más bien aterrado, al encontrarse envuelto en el berenjenal en que Chávez lo ha involucrado.

Nótese que como su propuesta no ha tenido acogida, Chávez está recogiendo velas y no ha vuelto a tocar el tema. Daniel Ortega es el único que sigue ciegamente comprometido con el proyecto, ahora redimensionado porque al parecer se trata de una "alianza militar entre Nicaragua y Venezuela para defenderse mutuamente". Ortega insiste en que "los dos países se defenderán mutuamente de cualquier eventual ataque militar". "Venezuela y Nicaragua unidos somos fuertes". "Tocar a Venezuela es tocar a Nicaragua y tocar a Nicaragua es tocar a Venezuela" (El Universal 03-02-08, Pág. 1-7)

Si el proyecto del "mini-TIAR resultaba ridículo, ese "micro-TIAR" Nicaragua-Venezuela lo que provoca es morirse de risa. La mejor caracterización de esa bufonería la ha hecho Roberto Cajina, un asesor nicaragüense en temas militares, quien dijo que esa propuesta es "como poner a jugar a un equipo del barrio de San Judas, que juega con pelotas de trapo, a competir contra los Yanquis de Nueva York o los Medias Rojas de Boston".