07 mayo 2007

¿Cómo somos los venezolanos?

El cómo somos los venezolanos es una cuestión que los sociólogos y psicólogos han estudiado muy bien y cuyos resultados no nos favorecen para nada. Por esa razón estamos donde estamos y tenemos lo que tenemos.

¿Cómo somos realmente? Nuestra parte positiva es que el venezolano en términos generales, es buena persona, amigable, abierto con los demás y sencillo. También jocoso hasta en las malas y le saca punta y humor a las situaciones más adversas. La parte negativa, con el perdón de los amables lectores, la mayoría de nuestra gente tiene en su constitución psíquica y comportamiento, lo que quien esto escribe ha denominado el síndrome de las cinco "c": Corrupto, cómplice, cobarde, cómodo y complaciente.

Desde los tiempos de la colonia hemos alimentado lo de corruptos y en ese sentido muchos, muchísimos, venden su conciencia al mejor postor cuando de puestos, figuración y poder se trata: Industriales, militares, civiles, comerciantes, universitarios y empresarios callan, se silencian, se hacen la vista gorda, cuando el halago o el billete y los cheques de los petrodólares que cargan los caudillos de turno ruedan frente a sus narices. Cómplices porque ésta es una sociedad de alianzas y de aduladores para que cada quien pueda salirse con la suya impunemente, sin importar para nada el bien común, el destino de la patria y el mañana de nuestros hijos y nietos. Por ello hubo un madrugonazo en el revocatorio de 2004; una reinterpretación del artículo 70 de la Constitución Bolivariana con lo cual se le hizo "la cama" al déspota para atornillarlo en la silla de Miraflores; un TSJ amurallado y blindado que impidió toda querella judicial en contra del caudillo; un Poder Moral que es más falso y cínico que la inmoralidad misma, etcétera.

También somos cómodos porque nadie quiere sacrificarse, renunciar a algo en pro del rescate de la patria del oprobio y de su hora menguada de la historia y por eso más de cuatro millones de venezolanos a la hora de votar, prefirieron quedarse en sus casas el día 3 de diciembre de 2006. Cobarde porque le asustan las balandronadas del déspota y sus desplantes y considera que mejor es quedarse callados y quietos, como si esa pasividad suya y esos miedos fueran garantía alguna de su sobrevivencia. Y complaciente, porque con tal de quedar bien con el gobernante de turno, se prestan a hipotecar su dignidad y prestigio, tornándose en sus aduladores. Si a todo esto le añadimos nuestros otros defectos más clásicos como el ser incultos e ignorantes (no nos gusta leer y educarnos y en eso Colombia nos lleva una morena), así como también egoístas, desleales e inmediatistas, no nos debería extrañar el que vayamos a tener en Miraflores a Chávez por mucho tiempo más. Lamentablemente eso es lo que somos.

Kaled Yorde /Abogado

La Verdad

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