08 junio 2007

La generación del 28/5

Lo oportuno parecía ser dedicar esta entrega a analizar la sentencia dictada por el TSJ que suspendió (¿?) los derechos de propiedad de RCTV sobre sus equipos transmisores en favor de los intereses colectivos de una asociación de usuarios cuyo número de afiliados se desconoce. Después de releerla y considerando que se dictó casi de inmediato, un viernes al filo de la noche y que consistió en un "medida de oficio" que afecta bienes propiedad de un tercero que no era parte en el proceso, cambiamos de opinión, pues los efectos de ese "fallo" han sido tales que uno empieza a dudar sobre la verdadera motivación de los magistrados.

Así preferimos centrar nuestra atención en algo más interesante, el movimiento estudiantil. Que los jóvenes despertaron y salieron de sus aulas para reclamar sus derechos civiles y políticos, es una realidad. Sin embargo, la misma no es absoluta. No creo que haya sido un gigante dormido, realmente los jóvenes estudiantes han estado en la calle protestando desde hace mucho tiempo, ellos han sido parte de las movilizaciones multitudinarias que se han dado en todo el país en los últimos cinco años y principalmente en aquellos días del Decreto 1.011. El gran cambio que ahora se percibe se debe a dos circunstancias bien definidas; la primera es una variación de roles, ahora los muchachos no apoyan sino que dirigen, han asumido el protagonismo ante un dirigencia agotada. La segunda es la motivación, un catalizador de alto impacto como fue la salida del aire de RCTV los unió y motivó a todos incluyendo a apáticos y pro chavistas, quienes ahora al calor de la unión levantan otras banderas de protestas incluso más suyas como es la autonomía universitaria.

Afortunadamente, en el preludio de la concentración en la Plaza del Rectorado, algún iluminado en el alto Gobierno ha dado un giro al uso de la "fuerza pública" permitiéndoles marchar e incluso accediendo a darles tribuna en el hemiciclo de la Asamblea. Lo importante ahora es saber hasta dónde llegarán. Su actitud es ingeniosa y pacífica, además es evidente que no tienen un "plan desestabilizador" como absurdamente se pretendió hacer ver. Para mí tengo que, dada la inteligencia de sus discursos, asumirán un lucha larga y de fondo para mantener a raya abusos de poder y cayapas ideológicas. Serán la nueva generación del 28 pero de mayo.


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