21 julio 2007

Vamos por mal camino

Cuando los gobiernos ofrecen reglas claras y estables las preguntas que, a diario, se hace cada cual sobre su futuro son muy distintas a aquellas que surgen en situaciones de total incertidumbre. En una sociedad normal las familias hablan de cómo ahorrarán para comprar una casa, el tipo de trabajo que les conviene, dónde pasarán las vacaciones o el colegio en el cual inscribirán a sus hijos. Es impresionante como en Venezuela esas conversaciones cotidianas se han convertido en reflexiones existenciales, ahogadas por la zozobra y la inseguridad.

"¿Para dónde va todo esto? ¿Me quitarán mi casa? ¿Adoctrinarán a mi hijo en la escuela? ¿Me terminarán lavando el cerebro con medios de comunicación controlados? ¿Crees que Venezuela se convertirá en otra Cuba?" En fin, todo un remolino de interrogantes relacionadas con el destino de la libertad en nuestro país. Hay que resaltar que esta angustia no conoce de clases sociales, como quieren hacerlo creer desde el Gobierno. No, los rumores sobre los cambios que se le harán a la Constitución, que vienen desde el Gobierno y circulan a diario, nos recuerda a todos los venezolanos que a pesar de que sabemos de dónde venimos desconocemos a dónde vamos, tal como dijera Mafalda: "El futuro ya no es lo que era antes". Y para acrecentar nuestra tortura psíquica no sólo anuncian transformaciones fundamentales en nuestra cotidianidad, sino que son cocinadas en un cuarto oscuro por un grupito cercano al Presidente. No hay ningún documento oficial que sea público.

Según el diario Granma de La Habana, la capital cubana -el cual hay que consultar pues a menudo tiene más información sobre este Gobierno que la prensa local- en publicación del pasado 17 de julio de este año dice: "Aunque aún no existe un proyecto conocido públicamente, se sabe que uno de los puntos centrales será el referido al de la propiedad para lograr una proyección mayor de la estatal y social, fante al predominio actual de la privada" (...) "Con la reforma Chávez busca establecer un sistema socialista".

Es decir, que el Gobierno cubano coincide con el venezolano en que el cambio radical en las reglas del juego de nuestra sociedad es simplemente una reforma. Eso es un insulto a la inteligencia de nuestro pueblo. Reformar lleva consigo la modificación de ciertas características. Por eso cuando se reforma una casa se le cambian los pisos, la cocina, los baños, pero ésta deja de ser reforma si la vivienda es convertida en un edificio o en un puente.

Con las constituciones sucede lo mismo, son leyes fundamentales del Estado que definen el régimen básico de los derechos y libertades de los ciudadanos, así como las instituciones de la organización política. En otras palabras, la Constitución es el conjunto de normas que definen la forma de convivencia entre quienes integran un país y las reglas deben ser producto del acuerdo de todos.

Pero hoy en nuestro país la transformación de las bases del Estado venezolano se discuten a espaldas del pueblo. Entre otros gravísimos cambios se encuentran la reelección indefinida del Presidente, la imposición de importantes restricciones a la propiedad privada, al Poder Judicial, al Poder Ciudadano, los gobernadores y alcaldes, a la autonomía universitaria.

Se pretende eliminar la doble nacionalidad y la jerarquía constitucional de los acuerdos en materia de derechos humanos. ¡Casi nada! Vamos por mal camino no sólo por los cambios propuestos, sino por la forma como nos los imponen.

Ana Julia Jatar
Blog de Ana Julia


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