16 octubre 2007

Se cierra el círculo de la dictadura

No tengo duda en cuanto a que la reforma constitucional cierra el círculo de las iniciativas que ha llevado adelante Hugo Chávez desde 1999, para organizarse su poder a perpetuidad.

La estrategia, revisada y mejorada sobre la base de los errores cometidos en casa ajena: en Cuba, para el establecimiento de la dictadura comunista, que éste le ha comprado a sus asesores de excepción: los miembros del G2 y la claque que acompañó a Fidel Castro durante el último medio siglo, sosteniéndolo a contrapelo de la voluntad popular y mudando a ésta en circo de utilería, que se instala y desinstala a gusto del autócrata, de sus dádivas y de sus amenazas.

Ya no son, pues, los médicos, ni los maestros misioneros quienes ocupan nuestro suelo. Ahora son la inteligencia cubana y los 30.000 milicianos de los CDR's quienes, como fuerza de ocupación, cuidan a la reforma desde la trastienda y entrenan a las huestes de la revolución bolivariana para que se hagan del poder total y para que usen, si fuere necesario, de todos los instrumentos intimidatorios, los necesarios para la instalación del despropósito.

Pero el estilo, vuelvo a insistir, es otro: media un revisionismo en las prácticas primitivas que conocieran el siglo XX y los países que cayeron bajo las órbitas del fascismo o del marxismo, o que, como en Latinoamérica, estuvieron sujetos a dictaduras militares o personalistas.

Ya no se cierran medios de comunicación ni se hacen presos a sus directores. Ahora se les cierran a éstos por vías indirectas -que maneja el poder- todas las fuentes de alimentación, para que se ahoguen o mueran de inanición por sí solos. O se les confisca, pero conforme a las reglas del Derecho y bajo el cínico argumento del interés social.

No se les renuevan concesiones o autorizaciones estatales, salvo que se dobleguen: Radio Caracas Televisión sigue siendo el ejemplo. Como ahora lo son el cantante español Alejandro Sanz y la misma Sociedad Interamericana de Prensa.

El primero tuvo la osadía de expresar, alguna vez, que no simpatizaba con el dictador bolivariano. Y no es que se le niegue venir al país, sino que no encuentra locales para brindarnos con su canto. Los del Estado no le abren sus puertas y los privados temen abrírselas.

La SIP ha recorrido la geografía nuestra y sus cadenas de hoteles, desde Maracaibo hasta Isla de Margarita, para organizar la asamblea de 2008. Pero hoteleros, luego de comprometerse para tal fin suspenden sus ofertas, sin más. ¡ Y es que el temor ya no tiene recodos !

Corre libre por las venas de cada venezolano y atropella con un nuevo estilo: la insinuación, la presión indebida o subliminal, el "mensaje" enviado desde el Poder, sea a empresarios, a periodistas, a colectividades extranjeras, a trabajadores, a grupos culturales, sea a todo ser discrepante, propio o extraño, haciéndole ver que si discrepa de la Revolución o de su mandamás no tendrán posibilidad de sobrevivir en suelo patrio.

Este ambiente, que duda cabe, es la antesala y el preanuncio de la reforma en cierne y de su objetivo final.

De modo que, si cristaliza bajo nuestro silencio y el temor, nadie, ¡óigase bien!, ninguno de nosotros podrá tener en lo adelante iniciativas propias.

No podremos educar libremente a nuestros hijos. No podremos disponer de nuestros bienes u oficios personales, si no contamos con la autorización del Estado gendarme socialista, que desde ya se nos instala. Nada podremos hacer, legalmente, fuera del pensar o querer del socialismo marxista dominante.

Dentro del socialismo todo, fuera de él nada, es el objetivo de la reforma.

La esencia plural de la vida humana, de la libertad y, por ende, de la democracia, habrán cedido por obra del dogma marxista y del Partido Único, si llega a término la reforma.

Solo el autócrata o el partido de éste podrán hacer y pensar, para disponer a su arbitrio sobre todos y cada unos de nosotros, sobre nuestras voluntades y familias, sobre nuestros proyectos de vida, sobre nuestros bienes materiales o morales, sean pocos o muchos.

A tenor de la modificación recién aprobada del artículo 337 de la Constitución, si se llegasen a suspender las garantías constitucionales -lo que ha sido rutina en el país durante todos sus Gobiernos- quedarán anulados o en suspenso los derechos humanos al debido proceso y a la información.

Dicho esto en buen cristiano, si a Usted lo detiene un miliciano y se lo lleva a la cárcel por contrarrevolucionario, no tendrá derecho a que juez alguno y la prensa no podrá informarlo. ¡ Usted y su vida miserable dependerán de dicho miliciano: prolongación y portavoz del autócrata: Hugo Chávez ¡ Así de simple.


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