19 diciembre 2007

A comprar cotufas

Si el sistema federal de justicia norteamericano funciona – no hay razones para pensar en contrario – muy pronto veremos acontecimientos políticos y financieros en el país, que derivarán por la detención de tres ciudadanos venezolanos y un uruguayo, por razón del caso de la maleta repleta de antoninis en el Aeroparque Jorge Newberry de Buenos Aires Argentina.!Veamos!

Desde hace mucho tiempo, en la opinión publica nacional e internacional se ha corrido la especie de la relación del gobierno revolucionario de la Republica Bolivariana de Venezuela con la guerrilla colombiana; de allí a los vínculos con el narcotráfico como arma política hay solo un soplido. El caso de la capotera full de antoninis en Argentina ha agarrado vuelo nuevamente y esta vez, la justicia norteamericana ha pasado a un nivel mas arriba, en el estrechamiento del cerco y en su aproximación hacia los capos de esta gigantesca operación de lavado de dinero en que se convirtió el uso de dólares paralelos para financiar la revolución bolivariana en la region y su proceso de exportación hacia Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, Chile, Nicaragua y México e incluso en el propio territorio continental.

Ya Guido Antonini pasó a ejercer un rol de garganta profunda abierto y público, y a través de él se ha llegado hasta la detención de estos cuatro nuevos actores, cinco si sumamos al que está en Palermo. Con todas las partituras investigativas que se han acumulado de estos nueve años de revolución; los ensayos al día del seguimiento al fluido y abierto movimiento de antoninis que salen de coimas, comisiones, corrupciones y otras actividades no tan santas de muchos de los integrantes del entorno de Hugo Chávez; creo que el concierto de este sexteto será en Do mayor y con muchas levantadas de telón. Pero no solamente eso concluirá en el llenazo del concierto a gañote abierto de este sexteto; muchos revolucionarios pondrán sus barbas en remojo y de repente concertarán armonías individuales o en grupos, para cooperar con la justicia a la hora de cantar y preservar sus antoninis que ya deben de estar a buen resguardo para gastarlos en una etapa post Chávez.

Ninguno quiere tener solicitudes de extradición ni ser expuesto en el ciberespacio con un Wanted que le ponga precio a su cabeza. ¡Ni de vaina! Ellos se han limitado a disfrutar de la rapiña política y financiera de la revolución, pero en esos negocitos tan comprometedores ordenados desde arriba, que los enfrente el Manuel Antonio criollo.

Desde un cierto tiempo, el gobierno de los Estados Unidos ha empezado a tomar más en serio el caso de Chávez, como un problema de seguridad en la región. Ya hay un acuerdo tácito entre demócratas y conservadores, para encarar con mayor contundencia las continuas amenazas a la seguridad en la sub región en que se ha convertido el Presidente Hugo Chávez y en ese mismo tenor han empezado a finiquitar muchas de las investigaciones que apuntaban hacia las relaciones de Hugo Chávez con la principal guerrilla de la sub región, las FARC-EP y sus vinculaciones extra política; pero también con las grandes operaciones de legitimación de capitales procedentes del delito; cuya principal mampara es el apoyo a gobiernos amigos. ¿Y si no, que papel esta jugando en Bogotá el Embajador norteamericano William Brownfield, ex embajador en Venezuela?

Los gringos estaban esperando en la bajadita a Hugo. Los continuos agravios de Chávez a George Bush, su falsa política antiimperialista y su pantalla de gobierno de nacionalista y soberano iban embutidos en la maleta de Guido Antonini en apurruñados envoltorios con los antoninis revolucionarios.

En algún momento bien estrecho, la talanquera revolucionaria empezará a incrementar su flujo de saltos y otras actividades propias de los oportunistas que no quieren hundirse con el barco, ni ver su nombre incluido en solicitudes de extradición. ¡Esa vaina es bochornosa! Me imagino que dirán; pero la justicia venezolana también deberá empezar a hacer su rutina. Los pelará el chingo pero los agarrará el sin nariz. Si el sistema federal de justicia norteamericano funciona – no hay razones para pensar en contrario – muy pronto veremos acontecimientos políticos y financieros en el país.

Cuando eso ocurra, yo aspiro que Manuel Antonio se asile nuevamente en la Nunciatura Apostólica, pero que se entregue a los venezolanos para que reciba los efectos de la justicia venezolana. Mientras todo eso ocurra, yo estaré comiendo cotufas y tomándome una colita, como normalmente hago cuando voy al cine.

Lorenzo Parachoques
La Verdad sin Pepitas
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