11 enero 2008

¿Socialismo fundido y destrozado?

Quien no explique la forma como las partes en pugna aceptan que, algo de tanta importancia como el rumbo de Venezuela, se decidiese en un "empate técnico" a favor del No, difícilmente podrá avanzar en una respuesta coherente sobre lo que ocurre hoy aquí.

Y por ello nos movemos a nivel de hipótesis elaboradas a partir de la exposición del GP en su "Aló" del 06/01/08, en cuyo fondo se puede leer que el alto comando de la "revolución" está convencido de que el "proceso" fracasó el 02D porque fueron sus propios militantes o partidarios del proyecto quienes lo derrotan por la vía de la abstención y del trabajo que hicieron o permitieron en el CNE.

Esto significa que el enemigo interno actuó para impedir o desviar la votación y dificultar al CNE la aplicación de la línea del fraude-trampa.

Quince días antes del 02D nos informaron de un operativo para no permitir que se alterara la voluntad de los electores. La escueta exposición no permitió darle credibilidad al planteamiento. Pero con lo actuado en el referendo es pensable que algo de esta naturaleza pueda haber funcionado.

Pudo producirse una compra-venta, la amenaza de revelar situaciones pasadas que revestían una alta carga de responsabilidad o cualquier otra circunstancia que no se logra visualizar por los momentos.

Pero sin duda, este es un operativo que sólo es posible activar desde adentro. Una obra que se le debe atribuir, en principio, a los promotores del llamado "chavismo sin Chávez", cuya actuación está dirigida hacia el logro de un objetivo: oponerse a la decisión del jefe único de instalarse indefinidamente en el mando-poder.

Y ante esta operación-cayapa, se produce la respuesta del GP. Una y otra vez le ha dicho a Diosdado Cabello (DC) que la derrota que se le propinó en estados como Miranda, debe ser revisada.

Esto quiere decir que tiene plena conciencia de que fue traicionado por sus más cercanos camaradas y que ahora actúa en dirección a cobrárselas.

El Comando Zamora, dirigido, entre otros, por Jorge Rodríguez y DC, y que tuvo a su cargo la dirección del aparato electoral, hasta el último momento le garantizó el triunfo.

Sin embargo, a la hora de las cuentas finales, la realidad es otra. El GP manifiesta su rechazo a aceptar un triunfo "por un pelito" porque en el clima de tensión que vive este ex país, despertaría todo tipo de suspicacia en la oposición que conducirían a protestas que podían llegar a niveles impredecibles con el apoyo incluso de entidades internacionales.

Y al rechazar "un triunfo así" se acepta de manera implícita que se permitió o negoció el triunfo de la otra parte. Esto, en principio parece tener sentido. Pero el boletín expedido por el CNE a la 1:30 am del 03D pone a andar el contrasentido al señalar que la diferencia entre las partes es del 1%, cuando falta por escrutar el 12% de las actas.

Se ingresa así a un mundo del absurdo del cual será imposible salir. De allí que las cuentas presentadas por el CNE sólo pueden admitirse por quienes no le buscan explicación al resultado establecido y por quienes forman parte de la maquinaria de la complicidad y la negociación.

La exposición del GP el 06/01/08 refiere en el fondo este pacto-acuerdo al cual se debió llegar al constatar que, en el mejor de los casos, sólo podía producirse un peligroso triunfo del 1%. Y ante eso dijo: "No quiero un triunfo así, por un punto o menos". Nosotros tenemos que ganar por nockout.

El GP se presenta como el más convencido de la derrota y hasta la ve y analiza con displicencia: "a lo hecho pecho". Es la derrota lo que nos permite revisar, rectificar y reimpulsar la revolución.

Y esta tarea comienza por sincerar públicamente el cuadro político en el cual se desenvuelve su gobierno. Por primera vez admite que en su partido, que ahora pasa de MVR a PSUV, hay corrientes.

Y esto es algo "que debemos tomar como algo natural" porque aquí cabemos todos. Estas expresiones de mansedumbre y amplitud inspirada en el "bloque gramsciano", llaman, además a dejar de lado el sectarismo, ir más allá de los que tenemos la camisa roja, articular el Polo Patriótico con los partidos que no se sumaron al PSUV, y formar una gran alianza con la clase media, la burguesía nacional y el empresariado interesado en hacer de Venezuela una potencia.

Este señalamiento es esencial para entender los pasos que da el GP, quien actúa ahora a conciencia de que se mueve entre partes que se ocupan, como en la llamada "vieja política" de acordar y negociar.

Y en esta dirección, comienza por adelantar un acuerdo con la tendencia a la que le asigna una mayor fuerza, la que tiene relación-control de los comandos militares y que está representada por DC y Jesse Chacón. Esto lo considera indispensable para lograr y mantener la estabilidad que le permita avanzar a futuro hacia el propio "ajuste de cuentas".

Atrás queda la velocidad para imponer el socialismo del siglo XXI. La "revolución" se mantiene en el marco de la Constitución del 99, pero seguiremos impulsando el socialismo y transfiriendo más poder al pueblo, a los consejos comunales.

El Proyecto "Simón Bolívar", aprobado por la AN, y que contempla la economía socialista, sigue vigente. Pdvsa va a la producción de alimentos para pagar los acuerdos de la reconciliación interna. Por eso este es el Año del Reimpulso Revolucionario. La reforma no aprobada continúa en la práctica sin que "las oposiciones" puedan impedirlo.

Y el derrotado el 02D recuerda que "ya no es posible que yo siga aquí más allá del 10 de febrero del 2013". Pero sin olvidar que "llegamos al poder para no irnos más". Por eso esta quinta república es definitiva. Y no se descarta que "más adelante podamos hacer otra reforma a la Constitución".

Paralizó a quienes recogían firmas para convocar a un nuevo referendo, pero los mismos operadores políticos impulsan hoy la enmienda constitucional para permitir la reelección. Y hacia este punto precisamente está dirigido el plan de ataque establecido por el GP en esta nueva batalla.

Por lo pronto, el adversario interno de más peso tendrá que medirse en la campaña electoral por la gobernación con Mendoza, favorecido por la "amnistía presidencial".

Este es el manejo de la política del reimpulso revolucionario. Y a esta hora, antes de su acto fundacional, el PSUV es una instancia regida por la lucha a cuchillo por el control de posiciones que aseguren el mejor reparto.

Y para esta obra se tendrá que contar con el apoyo irrestricto de "las oposiciones" que seguirán tras la búsqueda de la consolidación del Pacto de la Reconciliación, inscrito como hemos apuntado antes en las Escuelas de Coche y Punto Fijo.

Se contribuirá así a alejarnos de toda posibilidad de fundición y destrozo del "proyecto socialista" que encarna el GP. Y ante este desafuero-descaro tendrá que surgir y levantarse la tercera Venezuela.


Agustin Blanco Munoz
El Universal
abm333@gmail.com
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