09 marzo 2008

¡Como grita ese minuto de silencio!

Sin haber presentado aún oficialmente la comprometedora información de las computadoras del narcoguerrillero Raúl Reyes a los expertos internacionales, ya comienza a comprobarse su veracidad.

La agencia Efe informó el jueves que Víctor Bout, uno de los delincuentes más buscados y considerado el mayor traficante de armas del mundo, fue detenido en Tailandia gracias a los datos encontrados en el computador del líder de las FARC.

El País de España reseña que fue "el señor de la guerra" en el cine y el traficante más poderoso del mundo. "Una operación global ha terminado con el arresto de Víctor Bout, uno de los delincuentes más buscados, acusado de comerciar con Al Qaida, los talibanes y las FARC, y cuya vida fue llevada a la gran pantalla por Nicolas Cage". Bout pudo ser detenido en Tailandia por los datos encontrados en el ordenador de Raúl Reyes, en el que aparecía su oferta de misiles libaneses a las FARC. Fue localizado en Bangkok, después de buscarle largamente a petición del Departamento Antidroga estadounidense. El traficante estaba acusado de "suministrar armas y explosivos a los rebeldes colombianos".

La furia explosiva de Chávez al conocer la baja de Raúl Reyes y el minuto de silencio por su muerte, hablan mucho más que todas las evidencias encontradas por el Gobierno colombiano sobre la aparente relación de los presidentes Chávez y Correa con las FARC. Los venezolanos hemos visto dos veces a HCHF manifestar su dolor por la muerte de alguien: cuando fue asesinada una médico cubana (ni un solo suspiro por los 15 mil venezolanos promedio que mueren anualmente) y ahora, cuando el ejército colombiano mata a Raúl Reyes en un campamento en territorio ecuatoriano. Tuvo que pasar más de una hora de su "Aló" para que alguien le recordara a Chávez que habían muerto 46 venezolanos en un accidente aéreo en Mérida, y éste hiciera una mínima mención. En cambio qué aspavientos y dolor por la muerte de un criminal extranjero con cientos de delitos de lesa humanidad en su haber. Ese minuto de silencio grita mucho más de la relación de HCHF con la guerrilla que las supuestas pruebas sobre pagos millonarios, llamadas telefónicas y complicidad con la existencia de hasta 14 campamentos de las FARC en Venezuela, además del cobijo del muy enfermo Marulanda y de Iván Márquez.

Todas la reseñas internacionales interpretan la inusitada reacción de Chávez ante la muerte de Raúl Reyes como prueba de su estrecha vinculación con las FARC y de su odio personal hacia Álvaro Uribe. "La imagen de Hugo Chávez rindiendo homenaje al guerrillero Raúl Reyes con un minuto de silencio ante las cámaras de TV -dice el diario madrileño ABC- ilustra el grado de perversión y desquiciamiento al que ha llevado el caudillo su acción política, convirtiendo una acción antiterrorista en una gravísima crisis que parece la antesala de una guerra que no debería tener lugar en ningún caso. Hugo Chávez tiene en estos momentos vínculos más profundos y emotivos con un grupo terrorista que con el Gobierno legítimo de Colombia, con el que ha eliminado toda comunicación (¿) mientras que ha ofrecido a la narcoguerrilla de las FARC la consideración de fuerza beligerante". Tanto ABC como El País de Madrid coinciden en que el cambio ocurrido en la posición del presidente Correa desde la comprensible actitud de la mañana del sábado hasta la intransigente y ofensiva de ese mismo día por la noche, se debe a la "instigación" de los "inflamados puntos de vista de su aliado Hugo Chávez". Porque una vez más -apunta El País- "la sobreactuación viene del líder venezolano, que ha insultado chulescamente a su homólogo colombiano y utilizado un lenguaje bélico inadmisible es quien no es parte perjudicada. La querencia de Chávez por las FARC -para quien pide sin rebozo el estatuto de ejército combatiente- arrasa la decencia mínima exigible a un jefe de Estado. Pero tan importante como esta grave afinidad es el hecho de que necesita un chivo expiatorio para galvanizar a los suyos tras la derrota en las urnas de diciembre y los estragos del desabastecimiento".

En efecto, Chávez se mete en un conflicto ajeno para tratar de levantar su cada vez más alicaído apoyo popular y para ocultar el caos, corrupción, violencia y desabastecimiento causados por su incompetente gobierno. Para ello apela a un patrioterismo indecente, artimaña típica de dictadores y caudillos populistas. La magnífica gente de "Radar de los Barrios" hizo una encuesta sobre por qué Chávez estaría enviando tropas a la frontera colombiana, en casi una declaración de guerra. Entre opciones tales como "por valiente", "por patriota", "por entrépito", o por "defender nuestra soberanía", más del 80% respondió que por "entrépito". Otros sondeos registran hasta un 87% de rechazo a su defensa de las FARC. Por eso sigue palo abajo.

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