28 abril 2008

Hoy en la educación venezolana (35)

Currículum perverso

El gobierno ha decidido instituir a su "buen saber y entender" una inmensa e ineficaz burocracia con la misión de regular y reconducir nuestro sistema educativo. El ministro, rodeado de sus acólitos, por mandato del "líder", se ha arrogado la exclusividad del manejo de todos los ámbitos de la educación como si la credencial que ostenta, por demás accidental, por sí sola, fuese condición suficiente para atribuirse la cualidad de especialista. Mientras dilucidamos la controversia de la conveniencia o no de esa manera de estructurar El Sistema se deja de lado el verdadero objetivo: el alumno. El modelo asimilado por el país para conducir todo lo relacionado con la docencia viene arrastrándose más o menos de la misma manera desde hace algún tiempo. Si el mismo requiere de alguna revisión, no puede hacerse a capricho de unos cuantos burócratas con pensamiento atrasado.

A lo largo del período Republicano (1810-2007) se ha persistido, con todas las fallas, en crear un pensamiento reiterativamente rotulado como escuela nueva con el designio de instaurar "la instrucción activa". Ésta debía propiciar métodos dogmáticos fundados en la libertad y el trabajo. El movimiento se hace sentir desde 1936; ya desaparecida la dictadura del general Gómez. "Educar en libertad para vivir en democracia" era la consigna. Al reconstruirse la República (1830) se le confirió a la educación, por mandato constitucional, un carácter centralista. Las provincias, por aspectos logísticos, se ocupaban sólo de la instrucción primaria. Desde entonces los municipios asumieron la vigilancia y administración de los planteles básicos. Ahora pretende ideologizarse la educación a través de una centralización perversa bajo un corolario socialista: "vivir sometido para coexistir en dictadura".

Se procura persuadir al niño que cursa primaria de que su permanencia en la escuela se debe a la obligación que tiene de trabajar por la revolución con amor hacia "el líder". Que estudia por los nuevos textos y dedica tantas horas a las charlas catequizadoras porque así lo exige el programa oficial. No está en capacidad de dar respuestas diferentes porque no dispone de ninguna otra información; sólo la oficial. El objetivo de la "nueva escuela" no es el aprendizaje sino una revolución atascada dentro de una estructura vetusta con ideas y valores que impiden cualquier contacto con la realidad del mundo exterior.

El fruto final de esa ineludible fábrica modeladora de conciencias y juicios de incierta calidad tendría que salir al mercado a competir con escasas posibilidades de éxito. El mundo atrasado contenido en el nuevo currículo impedirá que el alumno pueda intercambiar con el mundo moderno que se mueve a velocidad exponencial. El gobierno simula discutir la reforma para transformar los programas mientras hace caso omiso de la evaluación de los rendimientos. La intención de eliminar las pruebas de ingreso a las universidades lo confirma. El objetivo fundamental de la reforma, perverso y mutilador, es condenar al pueblo al atraso para así poder controlarlo. Práctica común de los dictadores. ¿Dejaremos que ello ocurra?

Miguel Bahachille
El Universal
miguelbm@telcel.net.ve

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