31 octubre 2008

Caso del Maletín. Recopilación (138)

Un segundo juicio a Durán le daría ventaja a la Fiscalía

Mientras parece incrementarse a diario la posibilidad de que sea anulado el juicio al empresario venezolano Franklin Durán, tanto la jueza Joan Lenard como la defensa, a cargo del abogado Edward Shohat, insisten en que los doce integrantes del jurado sigan deliberando para tratar de llegar a una decisión unánime.

Pero la insistencia de Shohat de que se obtenga un dictamen de una vez, tiene razón de ser: en caso de no obtenerse la unanimidad, el juicio quedaría anulado y abriría un proceso judicial que se iniciaría desde cero, pero en el que la Fiscalía tendría ventaja.

Marc Seitles, abogado estadounidense especializado en casos federales, fue consultado por Efesobre este asunto. Declaró que "siempre los segundos juicios son mejores para los fiscales, favorecen al Gobierno porque ya ha escuchado la estrategia de la defensa y esa ventaja perjudica mucho al acusado".

Por otra parte, ayer en Miami, el fiscal Thomas Mullvihill recordaba a los periodistas que no hay un tiempo determinado para que el jurado decida, incluso podría demorarse varias semanas.

No obstante, el que no se haya podido obtener un veredicto unánime significa que probablemente hay fuertes divergencias en el seno del jurado sobre la inocencia o culpabilidad del acu- sado.

Ayer en la mañana la jueza Lenard ordenó a los integrantes que siguieran deliberando, con el fin de intentar llegar a un veredicto unánime. De inmediato el jurado volvió a las deliberaciones, y unas siete horas después la magistrada le permitió que suspendiera sus actividades para descansar hasta hoy a las nueve de la mañana.

Lo que está en juego Durán afronta dos cargos en el juicio que se le sigue por el caso del maletín. Uno de ellos es conspiración y el otro el de actuar como un agente del gobierno extranjero sin autorización de la Fiscalía para ocultar el origen y destino de los 800 mil dólares incautados a Guido Antonini Wilson en Argentina en agosto de 2007.

Mientras el cargo de conspiración está relacionado a la planificación del hecho, el otro tiene que ver con la perpetración del mismo.

Si el jurado lo considerara culpable, enfrentaría una condena máxima de hasta 15 años de prisión. En ese caso, podría apelar el veredicto ante un tribunal superior de Atlanta, y si allí tampoco obtuviera un resultado favorable, podría llegar hasta la Corte Suprema.

En cambio, si el jurado lo declarara inocente, sería absuelto de las acusaciones y la Fiscalía no podría apelar el veredicto.

En estos momentos, el punto donde se debe centrar el debate entre los integrantes del jurado es, si Durán intentó convencer a Antonini de que se defendiera sólo por ser su amigo o porque estaba siguiendo instrucciones del Gobierno venezolano, lo que lo convertiría en un agente al servicio de éste.

En ambos casos, para los efectos de Venezuela, el dictamen no parece tener mayor trascendencia. Pues independientemente de las motivaciones de Durán que el jurado pueda asumir, tras las revelaciones de Carlos Kauff-mann, Moisés Maionica y Guido Antonini Wilson, se ha dejado en evidencia una gigantesca red de corrupción con la participación de funcionarios del Gobierno venezolano.

El Universal
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