08 enero 2009

¿Oposición o antichavismo?

La tempestad que ha azotado el terreno de la política en Venezuela durante ya más de una década, nos ha dejado un reguero de escombros que apenas ahora la indomable voluntad libertaria del venezolano comienza a recomponer con perspectivas definitivas, en especial después del 23N.

Este año 2009 se estrena con un nuevo remezón que tiene a todo el mundo dando carreras. Todos saben dónde quieren llegar. Resta por afinar la estrategia que ha de seguirse para lograrlo. A la macha y a la brava, con la mentira como recurso omnipresente, y con la compra de voluntades aquí y allá, el monstruo del resentimiento y del odio cobró vida en casas, calles y plazas del país.

Para sobrevivir a su inevitable fracaso histórico, la denominación de ese engendro ha cambiado varias veces. Hoy lo llaman Socialismo del Siglo XXI, en nombre del cual sus sargentotes militares y civiles cometen las más groseras tropelías y se enriquecen hasta niveles que jamás será posible conocer. Esas dos características, tropelía y billete, envasan (por cierto que en botellas de escocés de 18 años), el contenido ideológico del Socialismo del Siglo XXI.

Al mentor de esta propuesta le ha funcionado el jueguito, porque en el fondo, y no obstante el recurso del nominalismo, el fenómeno político ha terminado de producir tan sólo dos cosas: Chávez y chavismo, que en la práctica son una y la misma: Chávez, que lo encierra todo. Porque no hay chavismo sin Chávez. Pero ¡cuidado!, tampoco hay antichavismo sin Chávez.

La oposición política venezolana, esa que encarnan los partidos políticos, desestructurada y muy debilitada como ha estado por mucho tiempo, ha tenido una característica común: su antichavismo, cosa que ha contribuido a darle a Chávez un protagonismo que trasciende su condición de Presidente. Podría decirse, por una parte, que la oposición venezolana de estos tiempos ha volado bajo su sombra y, por la otra, que Chávez ha sido el pivote en torno al cual ha girado la vida política de los venezolanos durante todos estos muy largos años.

La oposición política venezolana, expresada en la suma de sus partidos políticos y sus líderes, tiene hoy una tarea fascinante, porque es necesario construir un discurso político propio y una propuesta de país que no dependa de lo que hagan o dejen de hacer Chávez y su chavismo. El país entero, los de un bando y los del otro, están esperando esas voces. Hay un rechazo que se expresa abiertamente, y otro que late echado, en la mente de muchos que no lo pueden expresar, esperando el momento para dar el zarpazo contra esa manera retrógrada de ver las cosas, y que tiene una de sus expresiones más emblemáticas en la oscuridad antinatural del "socialismo o muerte".

La oposición política venezolana, fortalecida por los heroicos triunfos del 23N, tiene la palabra en estos primeros días del año. Esperamos oír sus mensajes de cambio y de vida.

Álvaro Benavides La Grecca
El Universal
abenavideslagrecca@gmail.com
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