11 febrero 2009

Desde ayer Chávez busca candidato

La fría tarde del primer lunes de enero mostró el rostro perdido y suplicante de un Presidente en plan de ruego a los gobernadores y alcaldes para que lo acompañe en el golpe a la Constitución, golpe avalado por las comandantas del TSJ, AN y CNE. Un hielo recorrió el ambiente cuando hizo el anuncio del golpe para todos. Él esperó que todos se levantaran de sus cómodos asientos, que gritaran uh ah Chávez no se va, pero que va, los jóvenes no mordieron el anzuelo, quienes tienen futuro propio se hicieron los locos. Un fétido olor a formol invadió cada fosa nasal, la enmienda está muerta, bien muerta. Ni los números de Merentes y Seijas lograron revivirla. Enmienda, Q.E.P.D.

Fue así como Chávez en una fría tarde de enero abrió la carrera por la sucesión presidencial dentro del PSUV. Bajo del estrado, caminó, recibió el olor, percibió el cambio de la química política, sintió el abandono. Erró y sepultó la enmienda, ahora busca candidato para el 2012

Él que ha dicho toda clase de mentiras e infamias; que ha jugado y juega con los sentimientos y necesidades de los más humildes; que dice sin pestañar que está preso en Miraflores; que tiene más de 2000 hombres que lo cuiden; él que dice que puede vivir desnudo en las orillas del Arauca ayer anunció su retiro. Pobre Chávez, ayer confesó que se vio obligado a quitarle los dólares a los venezolanos de a pie; le pidió a las mujeres que se metan a sapas; ayer acusó la salida de Bill Richarson del gobierno de Obama.

Traidores, fascistas, oligarcas, pueblo vendido dirá, sin comprender que Venezuela no es Cuba, ni los venezolanos son los esclavos cubanos. Huele a formol, huele a cloroformo, la enmienda es el corpore insepulto, ya sabe por eso del olor. Tanto nadar para venirse a ahogar en la orilla, el llamado a la enmienda para todos es el equivalente al Decreto Carmona que destituyó de sus cargos a todos los diputados, gobernadores, alcaldes, magistrados…y es el equivalente porque habilitará a todos los ciudadanos en contra de la enmienda.

Alberto F Ravell.
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