21 marzo 2009

Estoy harto

No busco que este artículo se convierta en un tratado sociológico o filosófico sobre la decadencia en la que se encuentra la sociedad venezolana en la actualidad, para un texto de tal magnitud, mejor que hable un sociólogo o un filósofo, ¿no les parece? Aquí no escribo con ínfulas de nada, sólo digo que me siento un poco harto de todo. Estoy harto de vivir en un país donde un niño de tres años, un bebé con toda la vida por delante, es asesinado por quedar atrapado en un tiroteo entre dos bandas de maleantes. Estoy harto de vivir en un país donde la gente es capaz de saquear un camión de alimentos que se volteó en la autopista, pero es incapaz de ayudar al conductor que quedó atrapado. Estoy harto de tener que ver cómo nos dejamos quitar cada vez más libertades y más derechos. Estoy harto de la vecina chismosa que vive asomándose a ver qué dice o hace la gente, pero que no se preocupó de llamar a la policía cuando me robaron el carro en el estacionamiento del edificio. Estoy harto del gobierno y también de la oposición, ninguna de las dos vertientes sirve para nada (en mi humilde opinión). Estoy harto de estar harto y estoy fastidiado de estar fastidiado. Estoy cansado de salir con miedo y regresar con miedo a mi casa, de ver que todo en este país es malo, estoy cansado de la gente que abuchea a Magglio Ordóñez, de los que dicen que hay que hacer algo y no hacen nada, estoy fastidiado de las mujeres con los pies feos, de las cabezas huecas de la televisión y del ataque constante a Empresas Polar. Estoy harto de preocuparme por tener o no tener dólares en el cupo de Cadivi, estoy harto de esa gente idiota que piensa que Venezuela con Chávez es un paraíso tropical, claro, porque ellos no viven aquí. Estoy agotado de ver y de sentir cómo mi país se va al demonio. De verdad que estoy harto.


Andrés F. Schmucke G
El Universal
andyfsg@hotmail.com
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