18 mayo 2009

La última frontera

Hace muchísimo tiempo de aquella verdadera "escuálida" marcha a principios de este gobierno con la recordada consigna de "con mis hijos no te metas". A pesar de la "luna de miel" y el embelesamiento de casi todo el país con Chávez y su propuesta de cambio, las luces de alarma se encendieron con el decreto 1.011 y la creación de la figura de los supervisores itinerantes. Al principio no fueron muchos los que manifestaron su inconformidad, pero poco a poco se fue conformando una fuerza de opinión pública que el régimen siempre ha tenido como muro cada vez que intenta abordar reformas en la educación que impliquen una perspectiva ideológica dentro de las aulas.

Y es que ya, desde ese momento, la educación ha sido "la última frontera". Algo con lo que Chávez no ha podido. Bien sea por lo combativo de los maestros o por la determinación de los representantes y de los mismos muchachos a no permitir que el "socialismo" sea el libro de cartilla. Sí, se han colado muchas cosas. Contenidos en los programas, supervisores cubanos y más recientemente la firma de la contratación colectiva que, conjuntamente con el tradicional asunto laboral establece un perfil socialista en la formación magisterial. Pero en más de una oportunidad el Gobierno ha tenido que "meter un frenazo" y establecer los tiempos del "por ahora no" hasta que llegue el momento justo para "poder avanzar". Sin embargo, este parece ser el tiempo perfecto para traspasar esa "última frontera". Bien sea por cansancio, por miedo, por conformidad, por apatía o por sinvergüenzura, estamos permitiendo que el régimen saque sin rubor su verdadera vocación autoritaria. Ya a estas alturas muy pocos dudan que "esto" se torció hacia otra cosa muy distinta a la democracia.

Al momento de escribir este artículo, la espada de Damocles pende sobre Globovisión. Tal vez cuando usted lo esté leyendo ya hayan ejecutado una medida de la que tanto alardea Chávez al afirmar que puede hacerlo. Y es que un autócrata siempre puede hacer lo que le dé la gana porque parte del principio que él es la ley. De ser así, habrán clausurado la ventana más importante con la realidad.

El cierre de Globovisión sería el perfecto globo de ensayo para que el Gobierno mida si puede traspasar la última frontera, esa que tanto le ha costado: la educación de nuestros hijos.

Si no reaccionamos a tiempo, con toda nuestra fuerza y nos oponemos a esa medida que ya parece "cantada", podemos tener por seguro que al régimen no le temblará el pulso para traspasar esa "última frontera". Preparémonos para ver a nuestros muchachos convertidos en verdaderos "pioneritos" cantando alabanzas, al Che, a Fidel y, por supuesto, al líder de esta revolución. A estas alturas ¿quién se atreve a decir aquello de "yo no creo"?

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