08 mayo 2009

Temblor en tus labios que mienten

Quizás una de las pocas cosas que ocurren en el mundo de la cual no se puede acusar al hombre son los terremotos. El movimiento de las placas tectónicas es un fenómeno tan viejo como el planeta y cuando la tierra tiembla el hombre moderno se muestra tan indefenso como nuestros antepasados más antiguos.

Dificilísimos de anticipar, aun cuando en algunos casos los estudiosos lo han hecho, (el caso más reciente es el del sismólogo italiano Gioacchino Giuliani, quien predijo el terremoto L' Aquila?, Italia) los sismos nos reducen a una condición de vulnerabilidad extrema que borra, en segundos, todos los avances de la ciencia y la tecnología. Digamos, a manera de ejemplo, que el calentamiento global, la desertificación de la tierra y el agujero de la capa de ozono son remediables porque sabemos cuáles son las causas que los generan y la manera de solucionarlos, todavía, mientras los sismos ni son predecibles ni son remediables. Debemos convivir y morir con ellos, si ese es el caso.

Y si el de la madrugada de ayer no pasó de simple temblor, el cimbronazo fue lo suficientemente duro como para sacarnos de la cama a buscar lo que a veces resulta imposible: un sitio seguro. Pero la diferencia entre los antiguos y nosotros está en la posibilidad de informarnos: ¿Qué tan fuerte fue, tumbó edificios, produjo víctimas, debemos quedarnos en casa?

Es en este punto donde sale a relucir la responsabilidad del Gobierno para informar adecuadamente y mantener la tranquilidad por todos los medios (de comunicación) posibles, empezando por Funvisis (Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas). Pues bien, no obstante las protestas de su director, Francisco Garcés, la página Web del organismo no estaba disponible a pocos minutos del temblor, bien sea por sobrecarga de usuarios o por otra razón. Así que la ministra Eckout simplemente mintió cuando dijo por Radio Nacional que el portal estaba en funcionamiento.

Pero no sólo eso, sino que el ministro de Interior reaccionó tarde, (quizás estaba tan dormido que el sacudón no lo despertó) y prolongó el silencio por interminables minutos, hasta que se enteró por Globovisión de lo que estaba pasando. A esa hora el canal, así como algunos portales de información y RCR, dieron cuenta del grado de intensidad del sismo sobre la base de informes de Pacific Tsunami Warning Center y el Tsunami Warning y Alert Sistem, de EEUU.

Y ahí sí los sacudió el temblor. Primero porque los medios privados los tubearon y lograron afuera la información que no se tenía adentro. Segundo porque con esos datos llevaron tranquilidad a la gente. Y tercero porque centros de detección en el Norte, ubicados a miles de kilómetros, se le adelantaron a Funvisis. Fue entonces cuando se olvidaron del temblor y convirtieron su incapacidad en causa política para exigir sanciones contra quienes les sacaron la pata del barro.

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