28 septiembre 2009

Tiempos crípticos

Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra". "El miedo es libre y está a la orden del día". Somos reos del temor hasta el punto que ya lo hemos incorporado en nuestra cotidianidad. Y no vamos a hablar del que sentimos en las calles por la inseguridad de perder algo o todo, como la vida misma, sino de aquel otro que experimentamos al saber a estas alturas las coordenadas en las que estamos situados.

Hace algún tiempo, en este lugar (como diría el poeta), usábamos el "condicional" como modo de expresión. Si sucede esto, si se da lo otro, si se atreven o como la conocida canción, si nos dejan. Lo que temíamos sucedió (y puede pasar muchísimo más) y para efectos del cómo salir de la referida situación, o del derecho a pataleo, cada vez más podemos menos.

O lo que es lo mismo, que esto dejó de ser lo que muchos pensaban. Que ya los pájaros no vuelan libremente, que las jaulas están a la orden del día, que escucharlos cantar es casi un acto de imaginación o un juego de cadáver exquisito en el que participamos con muchísimo sigilo y disimulo. Alguien dice algo y la mente completa la idea. O mejor aún, "twuitéala" por si acaso.

¿No es con ellos?
Y así vamos, lo peor es que hay algunos que critican. ¿Y por qué no se arriesgan? (Los otros). ¿Y por qué no salen a la calle? (Los vecinos). ¿Y por qué se la calan? (El resto). Eso sí, siempre usan la tercera persona como si vivieran en Ganímedes y el tema no fuera con ellos, con todos. Siempre el sacrificio es de los demás. A ellos que no los saquen de su zona de confort, sin tomar en cuenta que ya van "oleadas" de venezolanos quemados en la pira y pasados luego al olvido. Así estamos, todos esperando que sea siempre el prójimo y este anhelando que sea el otro y ese que sea aquel& Una seguidilla que más bien parece la ere paralizada& Ya nos alcanzó el tiempo de los símiles, las figuras retóricas y las metáforas, pero lo que vivimos no es literatura de ficción. No dudamos que lo sea en el futuro, pero ahora es la cruda realidad. Un "no sueño" del cual no despertamos porque es tan cierto como que lo estamos "viviendo" en un gerundio que parece eterno. Las palabras tienen doble vida. La cocina, el deporte, la moda, los placeres, las manualidades, la jardinería, las fiestas, los amores, la música y pare usted de contar son los códigos. ¿Entendidos? Mensajes crípticos en algunos casos o quizás tan "zanahoriamente" transparentes que gritan por sí mismos cómo va esta cancioncita castrense de la que tanto se advirtió cuando comenzaron a sonar sus primeros redoblantes.

¿Mensaje críptico? ¿Hablando en cuti o en maracucho? Es el signo de los tiempos. Es que hay como una suerte de afonía. ¿Vos veis?

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