05 febrero 2010

La haitinización que viene

La reciente hecatombe de Haití repentinamente devela un increíble y bicentenario proceso de empobrecimiento, anarquización y degradación cívica.

Muy cerca está la silente Cuba, donde -en medio siglo de lúgubre dictadura- un solo amo la obliga a una "haitianización" progresiva en todo lo económico, social y ético.

Y ahora al amo le han salido "hijitos" que venden sus fracasos como novedad.

Países con ingentes recursos y ventajas para superar las expectativas de sus habitantes cometen la locura de repetir el desolador modelo haitiano.

Gastan más de 8 mil millones de dólares en armamentos; la nómina pública pasa de 900 mil a 2.3 millones; intervienen más de 600 fincas productivas, total de 2.5 millones de hectáreas; la moneda pierde 55% de poder adquisitivo; la inflación acumulada es del 733%; el Gobierno se apropia 731 medios de comunicación; los homicidios pasan de 4.500 a 19.400 anuales; emigran 4.000 médicos. Y no pasa nada.

En once años de mandar sin gobernar algún desequilibrado pasa tres de ellos legislando con poderes omnímodos; hay unos 300 muertos por violencia cada fin de semana; existen más de 200 contratos colectivos vencidos en la administración pública; un mismo eterno puñado de ineptos se recicla de ministerio en ministerio.Y no pasa nada.

Se suman más de 150 mil asesinatos; el ingreso real de los pobres cae en 14%; la contratación de mercenarios aliados externos supera US$ 60 mil millones; ocurren 5 mil secuestros "expreso" anuales. Y no pasa nada.

El 97% de los delitos queda impunes; una empresa -gallina de oro pasa de 45 mil empleados a 100 mil- y la mitad no trabaja; el Gobierno gasta cerca de 12 mil millones de dólares comprando empresas para reventarlas; el 70% de los jóvenes no se gradúa de bachiller; con 25,1% ocupa el primer lugar de inflación en la región. Y no pasa nada.

Donde se importaba el 1% del consumo de carne ahora se importa el 59%; emigran 9 mil científicos; los apagones mantienen a oscuras el 60% del territorio; la deuda pública consolidada pasa de US$ 32.484 millones a US$ 95.000 millones, y se despilfarra un billón de dólares en once años. Y aún no pasa nada.

Circulan 15 millones de armas sin control; las cárceles tienen 12 mil camas y 32.500 presos; 4 millones de niños están fuera del sistema educativo; el máximo responsable promulga 169 decretos-leyes usando poderes especiales; a todas éstas -más de 2.200 militares ocupan cargos en la administración pública.

Y sigue sin pasar nada.

Hoy es Haití, mañana aquí. ¿Tendrá que temblar para que se den cuenta?


Antonio A. Herrera-Vaillant
El Universal
aherreravaillant@yahoo.com
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