Viví en Caracas durante dieciséis años. Caí preso en las marchas estudiantiles del año 2007 a favor de la libertad de expresión, fui víctima de un secuestro Express y meses después víctima de treinta motorizados, los cuales, además de darme una golpiza, destruyeron mi auto.
Después de estos hechos desconcertantes, decidí tomar un avión sin boleto de regreso. Ahora trabajo en un bar. en un lugar perdido de Europa, día a día, sin descanso… La gente que pasa me pregunta si extraño a mi país y si algún día volveré. A todos les respondo que no, que nunca más. Ante esta dura afirmación, muchos se entristecen y me dicen que soy demasiado joven para sentenciar tal cosa.








