01 julio 2007

De vuelta al cuartel con el Comandante Chávez

En esta ocasión les voy a explicar porqué el dictador comunista venezolano Hugo Chávez Frías le tiene tanta animadversión a la propiedad privada y a todo lo que un individuo se pueda ganar con su propio esfuerzo, al punto de irrespetarla, violando este derecho cada vez que quiere, desconociéndolo, tratando de confundir a sus adeptos con nuevas supuestas formas de propiedad (propiedad social, mixta, comunal, etc.) y finalmente satanizándola, atribuyéndole el origen del egoísmo humano que a su vez genera los demás males del mundo. Primero tenemos que recordar que Chávez nació pobre, en necesidad extrema, según sus palabras, sin calzado alguno hasta entrada su adolescencia, fue con la carrera militar que tuvo acceso a ciertas comodidades, el ejército le proveía de vestido, techo, comida y cama; según su historia jamás tuvo una tarea productiva, en el sentido de generar, independientemente, sus propios ingresos, de modo que nunca supo lo que era emprender una actividad económica hasta que estuvo a cargo de alguna cantina militar, de la cual desconocemos su desempeño. Fue toda su vida, y es, una persona dependiente del Estado, el único automóvil del que fue propietario le fue obsequiado por amigos y simpatizantes, su carrera política fue mantenida por donaciones y contribuciones, como presidente de Venezuela depende de una partida del Estado asignada al Ejecutivo, no se le conocen negocios, ni intereses comerciales ni propiedades o inversiones. El que haya dedicado toda su vida al servicio público no desdice de su utilidad como ser humano, con responsabilidades sociales, como administrador de diversos presupuestos oficiales, en varias facetas de su carrera, nos hace suponer que tiene algún concepto de lo que significa administrar recursos, que maneja conceptos básicos de economía y que ha administrado su presupuesto familiar.

En un ambiente de cuartel en Venezuela, sus pertenencias estaban bajo el escrutinio público, la propiedad privada que pudo conocer estaba severamente limitada en su goce y disfrute como para que pudiera apreciarla plenamente, su condición de dependencia, primero familiarmente, luego como militar, para pasar posteriormente a candidato de un partido político, para finalmente inscribirse de nuevo como funcionario público, esta vez como Presidente de la República, le colocan en permanente estado de dependencia financiera. Lo que sabe de la propiedad privada lo conoce referencialmente, a su alrededor siempre se han movido empresarios, dueños de haciendas, comerciantes, algunos muy poderosos que lo necesitaban para hacer sus negocios. Como todo le fue dado en su relación institucional, desconoce el valor de un sueldo ganado con el trabajo y el sudor de la frente; en el cuartel, si perdía su paga completa todavía sus necesidades básicas estaban cubiertas, al no valorar el sueldo que percibe como funcionario público, menos aún puede entender lo que la gente trabajadora, los obreros, empresarios sienten cuando "ganan" lo que justamente su esfuerzo ha producido; según información de prensa donó sus entradas como Presidente a causas sociales, el dinero que recibe por premios también lo regala aduciendo a que no lo necesita. Si a estos datos biográficos añadimos su intensa admiración por las doctrinas comunistas, y el resentimiento social que continuamente manifiesta en contra de los propietarios, entonces podemos concluir que se trata una persona que no sabe lo que en realidad significa la propiedad privada, que su gusto por el buen vestir, relojes finos y comodidades lujosas al viajar, que disfruta a expensas del Estado, son prerrogativas que vienen con el cargo, y no contradice el desprecio que dice sentir por la propiedad privada.

Pero si vamos un poco más allá de las apariencias descubrimos algo muy interesante y que tiene que ver con su predisposición al autoritarismo y al control de las personas que lo rodean, sus raíces militares venezolanas lo han moldeado en la creencia que la coerción forma parte de la vida en sociedad. La vida en libertad significa vivir sin dominación, sin jefes, sin órdenes, sin tareas impuestas, una concepción de las relaciones humanas de la cual él no tiene ni la cualidad ni la capacidad para entender, mucho menos aceptar; en la vida militar hay muy poca oportunidad de tener y mantener una esfera privada donde el individuo está protegido de las interferencias de los otros, la vida de barracas y comedores comunales, los baños en unidades, el parque automotor, las diversiones grupales y el espíritu de tropa lo llevan, en una especie de comunitarismo obligado, a vivir la vida colectivamente, con la idea, de que a mayor poder en la jerarquía, más cosas se pueden disfrutar, y estas vienen precisamente con el rango.

En la vida civil, la que disfruta el grueso de la población, estas esferas privadas, donde los individuos pueden vivir sin interferencias, se construyen, entre otros elementos, por cosas cuyo uso y disfrute excluyen a los otros; estas esferas también están compuestas por información personal que solo incumben a su propietario, por espacios que no pueden ser invadidos y donde el individuo goza de paz, privacidad y una muy personalísima libertad de pensar, hacer y disfrutar de sus propiedades. La sociedad se ha organizado de manera que existen leyes que regulan estas esferas y que dictaminan lo que corresponde a una esfera y que está fuera de ella, la sociedad ha encontrado la manera, que protegiendo estas esferas privadas, se puede vivir sin coerción y sus adversos efectos sobre la libertad de los hombres, estas esferas son las estructuras primarias de los valores occidentales. El pensador austríaco Frederick Von Hayek destacó en su obra Los principios de la Libertad tres elementos básicos para mantener esta estructura: 1- Debe existir una autoridad con poder suficiente para evitar que otras personas invadan esa esfera privada. 2- La propiedad que una persona puede tener o no, no debe basarse en el arbitrio de otras personas o grupos de personas. 3- Cada individuo debe tener el derecho de proveerse, de acuerdo a la norma, la esfera privada que desee.

Quite usted la propiedad privada de una sociedad y obtendrá el poder absoluto del totalitarismo sobre los individuos, o lo que es igual, de vuelta al cuartel con el Comandante Chávez, que lamentablemente es lo que está ofreciendo con su reforma constitucional.

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