30 octubre 2007

No acepto

No acepto la intención del oficialismo de imponer decisiones políticas que violan los principios y valores que me inculcaron. Es imposible esperar de parte del teniente coronel y de sus diputados sumisos que actúen ajustados a una moral en la que no creen. Para ellos siempre prevalecerá el principio maquiavélico de que el fin justifica los medios. La nueva Constitución que pretenden aprobar ilegalmente es un reflejo de su ideología totalitaria y de la aceptación del caudillo decimonónico. Está claro que conocen que el sistema que desean imponernos fracasó en todas partes, pero sus ambiciones de poder y de dinero los inducen a intentar sumergirnos en el oscurantismo para lograr sus fines. Son malhechores que intentan esconder sus propósitos bajo el manto de un socialismo siglo XXI supuestamente para corregir las injusticias sociales, pero que sólo les traerá beneficios personales.

No acepto someter a consulta mis derechos civiles, políticos, sociales, culturales, educativos y económicos. Nadie puede decidir sobre lo que por derecho me pertenece y que la actual Constitución me garantiza. No acepto que nadie intente inducirme a violar la Carta Magna ¿Dónde quedan los principios y valores democráticos? ¿Podemos construir un mejor país aceptando violar la Constitución?

No acepto que me digan que debo aprobar el Referendo, cuando todos los expertos en derecho constitucional están de acuerdo en que esa vía es inconstitucional y que lo legal es a través de una Asamblea Constituyente.

No acepto que me califiquen de practicante de la antipolítica, ya que para mi la política no debe estar reñida con la moral. No acepto que se insista en que "la política es el arte de lo posible y no de lo deseable". Prefiero luchar para lograr que la política sea el arte de hacer posible lo deseable.

No acepto algunas acusaciones de que quienes llaman a votar constituyen una oposición colaboracionista. Tampoco acepto que descalifiquen a quienes piensan no votar. Entiendo que el hecho de votar o no hacerlo no desencadenan automáticamente hechos favorables para la recuperación de la democracia. Para ello se requieren una serie de acciones consistentes dentro de la Constitución y ejecutadas de común acuerdo. Si no somos capaces de impedir el Referendo, quizá las preguntas a contestar son ¿cómo quedamos mejor al día siguiente, votando o no votando? ¿Contamos con estrategias de acuerdo a una u otra decisión que ojalá tomemos unidos? No acepto que, a pesar de los fracasos de acciones pasadas, no seamos capaces de construir un mejor escenario tomando en cuenta las actuales circunstancias. Aunque soy un ciudadano más, tengo derecho a no aceptar.
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