27 abril 2008

Bitácora de la destrucción

Los gobiernos democráticos sensatos se preocupan por el alza de los alimentos estimulando la producción agrícola de sus países a través de subsidios, créditos y ayuda técnica a los productores y empresarios del campo. No controlan los precios de los alimentos cuando éstos suben por la escasez y la dinámica mundial del mercado, y mucho menos invaden sus tierras o las confiscan bajo la excusa de que están "ociosas" cuando están en plena producción. Solo dictadores como Mugabe son capaces de convertir el granero que era Rhodesia en el desierto que hoy es Zimbabue, con una inflación superior a cien mil por cien.


Mugabe confiscó tierras productivas a los blancos y dio inicio a un falso proceso nacionalista que acabó con toda forma de producción. Hoy los zimbabuenses son un pueblo hambriento y pasto de todas las enfermedades endémicas del mundo. En Venezuela los alimentos subieron 42,6% entre marzo de 2007 y 2008, la variación más alta en los últimos 11 años, a pesar de la propaganda oficial cantando que la inflación y el desabastecimiento están controlados gracias a redes de venta como Mercal y Pdval. Tal como reseña Bernardo Kliksberg en El Universal, los ministros de economía asistentes a la Asamblea del Banco Mundial y el FMI consideraron que la escasez y el alza de los precios de los alimentos "es una amenaza mayor a la estabilidad política y económica que, incluso, los actuales tumultos en los mercados de capitales".

En sus cada vez más kilométricas cadenas Chávez jura que la "crisis alimentaria es culpa del capitalismo", pero basta escuchar a los organismos internacionales para saber que Chávez está equivocado o que miente a conciencia. Esos expertos nos dicen que los alimentos han subido porque los precios del petróleo se han disparado, de ahí que la petrochequera que tan irresponsablemente maneja Chávez, engorde con cada alza. Se ha incrementado también la demanda de India y China de alimentos proteicos que antes no consumían. Añadamos los cambios climáticos que castigan con sequías, inundaciones y huracanes a no pocos países productores, y la utilización de algunos cereales para la fabricación de biocombustibles.

En Venezuela Chávez hace lo contrario de lo que realizan los gobernantes sensatos en beneficio de su agricultura. Lejos de estimular la producción de alimentos, de bienes y servicios, remeda las prácticas de Mugabe que convirtieron a Zimbabue en un desierto. Permite invasiones ("espontáneas" e "incontroladas") de fincas productivas; actos vandálicos de supuestos campesinos que incendian hectáreas de plantíos de caña en Yaracuy y lanza al INTI a confiscar tierras en plena producción bajo la falacia de que son ociosas. Justifica los desmanes con el propósito delirante de crear "centros de producción socialista" que estarán en manos de unas inventadas comunas que nunca han visto un tractor, o un arado. Su comportamiento como si fuera dueño absoluto de la hacienda que ahora es Venezuela en la que los ciudadanos somos su ganado, le ha llevado a expropiar la Cantv, Elecar y va por las cementeras, Sidor, las fincas del Valle del Río Turbio en Lara, las clínicas privadas, la pesca de arrastre y, en síntesis, lo que a él le dé la gana. El hostigamiento contra el sector agrícola y pecuario ha desembocado en una situación caótica para el sector: confiscaciones, secuestros, abigeato y aftosa están acabando con la producción pecuaria. El resultado no se ha hecho esperar: ya no nos abastecemos de carne, desapareció el pescado tan pronto como prohibió la pesca de arrastre (¡decisión de la que tuvo que retractarse!) pronto no habrá cemento, las clínicas estarán como los hospitales públicos y Sidor cambiará las cifras azules de ahora por las rojas rojitas de las quebradas Alcasa y Venalum.

Con el petróleo a $ 110 el barril, Chávez obliga a los importadores de bienes esenciales a adquirir bonos en dólares a Bs 2.900, lo que disparará aún más la inflación. Los homicidios aumentaron en todo el país (14% en Caracas) y los delincuentes hasta cobran peaje a los alumnos por entrar a los planteles (EU 25-04-08). El "ordeño" de Pdvsa ha sido tal, que en 2007 esquilmó 208 millardos a la Misión Ribas, mientras Chávez dispone de 70 millardos para añadir nuevos batallones a la Reserva militar. Este "socialismo" inepto y corrupto sólo ha logrado construir 44% de las viviendas programadas, cifra que bajará cuando las cementeras sean "socialistas".

¿Por que extrañarse entonces de que en un solo día, el miércoles 23, hubo masivas protestas de calle en Carora, Barquisimeto, Cabudare, Barinas, Maracay, Táchira, Valencia y Maracaibo? Y eso no es nada para lo que viene. Aparecerán masivamente en las calles los estudiantes y, con ellos, los millones de venezolanos hartos de ver a Chávez destruyendo a Venezuela.

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