21 abril 2008

Cheque en blanco

Con una chequera se pueden comprar muchas cosas. Desde elementos materiales, lujos, dinámicas de ricos y famosos, viajes, yates, hoteles cinco estrellas, trajes de marcas, quintas en sitios considerados como burgueses y un largo etcétera... hasta conciencias... Esas cuentas abultadas, esos cambios vertiginosos en formas de vida los estamos viendo a la vuelta de la esquina. Son cada vez más frecuentes. El único peaje es "convertirse" al credo de la doble moral. El resto es "gozadera" pura, pues. Si te sumas a ese doble estándar de pregonar los valores revolucionarios, usando las formas del buen socialista "real", tu futuro será ídem, o sea, con mucho "de eso" para gastar, malbaratar y disfrutar. Lo importante es que nunca digas cuan bueno es ser rico. Que te calles ese secreto de la secta revolucionaria y con tu franelita roja, o mejor aún, con tu guayabera de marca pero camuflada del color que todo lo puede, grites los valores del "hombre nuevo" con toda tu alma, vida y corazón. "Ser rico es malísimo", dice el Jefe, pero básicamente lo es cuando no eres chavista. Si lo eres, si con tus gestos y acciones asumes "el ritual" del perfecto socialista en su versión "guillao crematística", te pasará como aquel cuento del "toíto" te lo perdono, serás redimido...
Y es que, a pesar de los pesares, aun cuando las grandes mayorías continúen sin disfrutar de la fiesta porque siguen siendo las olvidadas de siempre, el aparato gubernamental y su entorno de zamuros tienen muchísimo dinero y, con los precios del petróleo en alza, cada vez más. Aún así lo malbaratan, le dan vueltas en centrífugas con huecos negros que se comunican con dimensiones desconocidas de cuentas en dólares, cifradas y ocultas. Lo cierto es que cada vez estamos más endeudados. Bueno, nosotros, los que somos ese "gran resto"... Ellos (verdaderos oligarcas camuflados) no. Ya se aseguraron sus próximos años con este "presente perfecto". El resto de los mortales, lo que tenemos seguro es la incertidumbre y un dineral que como sociedad tendremos que pagar por casi siempre jamás.
Pero hay chequeras de chequeras. No es lo mismo una personal o de alguna compañía, que una Presidencial, administrada a su gusto y en año electoral. Ahora con la aprobación de la ley sobre la Contribución especial a la "riqueza súbita" el caudillo vuelve a hacer su apuesta por la compra de conciencias y voluntad política. Sin embargo, tanto va el cántaro al agua... Chávez tendrá más dinero, pero no lo usará para revertir este "destartalamiento" que estamos viviendo, sino para continuar avanzando en su proyecto. Lo más tangible en esta revolución es precisamente lo que no quieren que se diga. El caos, la anarquía, lo no hecho y por supuesto la corrupción envuelta en paquete de supuesta moral socialista.



María Isabel Párraga B.
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