06 febrero 2010

Gracias Hugo Rafael

Existen tantas cosas por las cuales se debe reflexionar en esta época del país, que al sentarme a escribir sobre alguna de ellas me doy cuenta que no se puede obviar ningún detalle, pues todo se encuentra tan entrelazado como millones de quebradas formando un solo río.

Sin embargo ante tanta adversidad, quiero ser optimista agradeciéndole a usted señor Presidente por cometer errores, pues ha hecho que la juventud venezolana despierte. Estoy segura que cuando tengamos al país en nuestras manos vamos a saber perfectamente qué podemos dejar que un gobernante haga, y qué no.

Gracias a usted, señor Presidente, entendí que mi tolerancia llega hasta un punto, el cual está determinado por la estupidez humana y el odio. Entendí que no soy la única persona que quiere que este hermosopaís salga adelante.Le agradezco hacerme ver que no puedo confiar en los militares de mi país porque nunca me defenderán. También he aprendido que las personas con falta de principios venden su dignidad a costa del dinero. Gracias por hacerme saber que en mi familia hay gente digna.Entendí que en el futuro, cuando gracias a Dios usted no esté, vamos a conocer todas las consecuencias que los abusos de poder pueden traer a una nación. Comprendí que Dios lo puso a usted en Venezuela para formar a jóvenes conscientes, políticos, llenos de valores, que quieren a su país y quieren ser hombres y mujeres de bien.Nos está formando señor Presidente. Sin darse cuenta ha logrado que los jóvenes entendamos de política, de cargos públicos, de Derechos Humanos. Esa juventud que usted tanto desprecia en cadenas de televisión es la que algún día formará el país al que Rosinés y sus nietos anhelarán volver.Esos jóvenes que tanto critica y humilla, somos los que formaremos una revolución para bien. Revolucionaremos este país de la mejor manera, educando a nuestros niños, generando empleos, mejorando los servicios públicos, evitando la corrupción y un sinfín de cosas más que si me pongo a nombrar no podré terminar.

Gracias por hacerme valorar la propiedad privada y las cosas materiales que gracias al sudor de la frente de mis antepasados tengo. Antes, no me daba cuenta de lo que tenía, ni mucho menos agradecía a Dios por eso. Ahora, después de que las propiedades son invadidas, destrozadas y hasta expropiadas empiezo a cuidar y querer lo mío, porque disculpe pero no quiero entregárselo.Ya nos enseñó lo que significa ver pobres en la calle, jóvenes recién graduados sin trabajo, familias enteras emigrando. Nos enseñó a captar las mentiras de los gobernantes, a exigirles, a ver la importancia de la libertad de expresión, y hasta a valorar el azúcar, las caraotas, el papel higiénico, la leche y todos los artículos que han escaseado alguna vez en los estantes de los mercados nacionales.Nos enseñó a no estar desinformados, a ver a mujeres angustiadas por tener esposos secuestrados o peor aún, a madres llorando desconsoladas al ver a su hijo asesinado. Créame, señor Presidente, esto NO lo queremos volver a vivir.

¿Sabía usted que con todas sus metidas de pata está logrando que el país en unos años sea mejor? Pues sépalo. Y no será gracias a su “Revolución bonita”, no, para nada. Va a ser gracias al esfuerzo que tanto yo como todos los jóvenes que nos encontramos ahorita en la calle hagamos para levantar este país luego de que usted lo deje en migajas.Porque es que tengo fe que ese día llegará. Tengo esperanza de que algún día no tengamos que estar chequeando los horarios del racionamiento eléctrico, ni tengamos que pedir permiso para salir del país, o que estar por la calle con el miedo como acompañante huyendo de la delincuencia perenne. Ese día va a llegar Chávez. Esta juventud es demasiado hermosa como para permitir que tú destroces a Venezuela. Te estamos demostrando que queremos a este hermoso país, que no tenemos miedo y que no te vamos a seguir permitiendo más abusos de poder.

Gracias una vez más por ser tan mal gobernante como para hacernos entender que ninguno como tú estará sentado en Miraflores nuevamente, porque como tú y tus focas lo repiten al unísono:

¡NO VOLVERÁN!

Marielisa Manzanilla
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