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El proyecto socialista desempolvado por Jorge Giordani y sus asesores, es de esencia soviética y antidemocrático, pues la estructura comunal es un medio de control estatal, guiado por la burocracia presidencial. No tiene nada que evite los perversos incentivos al robo y mucho menos en la economía ampliamente distorsionada, inflacionaria, y corrompida, promovida por el clan cívico-militar del círculo de confianza de Hugo Chávez en 10 años. En los proyectos legislativos del modelo socialista se perciben la falta de aprendizaje de la experiencia socialista del siglo XX y la falta de sentido de responsabilidad y sensibilidad por las consecuencias para el pueblo. Planes que vienen ya sobre un terreno abonado de fracasos e inmoralidad en la gestión pública.
Los responsables del equívoco ideológico, juntos o revueltos en la corrupción -Hugo Chávez, Jorge Giordani, Alí Rodríguez, Nelson Merentes, Rafael Ramírez, Rodolfo Sanz, el clan militar del MBR-200 y otros- seguirán perdidos entre dogmatismo y avaricia, y en varios casos con visibles complejos de inferioridad en sus discursos ante los llamados imperios. Brasil, Rusia y China, las grandes economías emergentes, vistas con anhelo como socios en proyectos chavistas, en ningún caso tienen el más leve interés en los degradantes y empobrecedores planes chavistas. Aprovechan las oportunidades que les ofrecen.
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