24 mayo 2009

Cuartelazo a la propiedad y la expresión crítica

Aceptando como ciertas las maquilladas cifras del BCV relativas al primer trimestre de este año, se explica la fiebre presidencial en la producción de guerras y escándalos con el fin de que la mirada crítica de los analistas económicos, periodistas y medios no se concentre en la debacle financiera y productiva del país originada en la corrupción e incapacidad gerencial de quien aspira a permanecer en el poder más allá del 2021.

Abochorna la publicidad del BCV con el propagandístico título de "La economía venezolana crece en medio de la crisis global", en la cual se edulcoran los amargos resultados económicos del primer trimestre del 2009. Como a los excelentes técnicos del BCV les pesan los afeites hechos por sus jefes a las descarnadas cifras de la realidad, comentan a sus amigos que el PIB no habría aumentado 0,3%, sino que registraría una caída del -1%. Aun aceptando ese 0,3% como cierto, representa una fuerte desaceleración respecto al mismo período del 2008 (5%). Pocos creen que la caída del sector petrolero haya sido de apenas 4,8% (los expertos calculan un 10%). El BCV señala que la caída petrolera obedeció al cumplimiento de los recortes de la OPEP. La verdad es que Venezuela sólo ha cumplido parcialmente esos recortes y que ese descenso se debe a impericia del inepto equipo directivo de la industria que ha mermado la producción hasta 2.1 millones de BPD. La balanza de pagos registró el enorme déficit de $15.261 millones. El BCV reconoce que en el primer trimestre del 2009 ingresaron al país $9.829 millones por las exportaciones petroleras, lo que representa una caída del 55,5% respecto al período anterior. De esos $9.829 millones, los filibusteros de Pdvsa apenas ingresaron $3 mil millones al BCV. Los restantes $6 mil millones habrían sido colocados en el mercado paralelo. (El Fondo noruego acumulado con los excedentes de los altos precios del petróleo alcanza hoy a $300 mil millones y el FEM de Venezuela está en la ruina).

Estos farsantes que ahora pregonan la austeridad en el gasto, importaron en el primer trimestre de este año $11.271 millones, es decir, que en plena crisis económica aumentaron las importaciones en un 6,4% y no porque hayan incrementado las asignaciones solicitadas por el sector privado, sino porque el gobierno importó maquinarias, equipos de comunicación y alimentos, mientras arremetía contra los productores agrícolas y pecuarios del país. Maquillada también, la inflación anualizada por el BCV creció a 28,3%.

La economía sigue hundiéndose mientras el gobierno hace peso para que llegue al fondo. Chávez, Ramírez y quienes representan el papel de falsos líderes sindicales rojo-rojitos, se colocan en la primera fila de las constantes cadenas para anunciar la confiscación de 76 contratistas petroleras arruinadas por Pdvsa en el Zulia a punta de deudas mil millonarias nunca pagadas. Ahora el caos reina: se roban materiales y equipos, a la par que operarios inexpertos fundieron los motores de varias lanchas confiscadas. Tanto alardear de gas y resulta que Venezuela pide a Colombia gas para enfrentar su escasez interna. Con las cifras en rojo, la industria recorta hasta en un 75% los aportes a las misiones. Las destructivas confiscaciones se trasladan a Guayana donde los rojitos de la CVG han llevado a la ruina cientos de empresas.

Anunciado el fin del derecho a la propiedad ("La tierra no es privada, porque yo lo digo". Chávez dixit), ahora sigue el golpe a los sindicatos, a los que el CNE y el TSJ impiden hacer elecciones libres, mientras la represión oficial obliga a firmar convenios miserables que violan sus derechos laborales. El cuartelazo contra universidades y estudiantes se hace a través de grupos paramilitares armados desde el poder y disfrazados de estudiantes, que disparan a mansalva contra personas y destruyen obras de arte de la UCV. El cuartelazo mayor se está gestando contra Globovisión y varios circuitos de radio privados que tiene una sintonía masiva de millones de venezolanos que crecen cada día en su disenso contra las políticas antiobreras y hambreadoras del régimen. (El "latifundio mediático" lo tiene el gobierno y no los particulares). De consumarse ese cuartelazo contra la expresión crítica, Chávez estaría ganándose el título de dictador. No en vano los relatores para la Libertad de Expresión de la ONU y de la OEA, en comunicado conjunto emitido este viernes desde Ginebra, manifiestan su alarma por las amenazas vertidas por el gobierno venezolano contra Globovisión y otros medios privados del país. Si unimos las alarmas de la OEA y de la ONU al rechazo creciente a las violaciones de la Constitución y a los estragos de la crisis económica revelados por las últimas encuestas, bien podemos afirmar que Chávez tiene más problemas de los que él arrogantemente supone.

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